Entre pobreza y educación

Cerré la jornada laboral de este miércoles revisando información sobre dos temas que hoy ocupan mi atención: los datos más recientes del CONEVAL sobre la pobreza en Colima [y México] y la Nueva Escuela Mexicana.

Lo primero es materia valiosa para comprender la evolución de la pobreza en el país, el impacto de los programas sociales para combatirla y trazar una línea hacia el futuro, a partir de la cual juzgar el esfuerzo del gobierno de la Cuarta Transformación.

Las cifras retratan un flagelo frente al que lo más meritorio parece la contención, esto es, evitar su crecimiento. Entre 2008 y 2018, la población en situación de pobreza disminuyó en términos porcentuales, de 44.4% a 41.9%, pero el número de pobres aumentó de 49.5 a 52.4 millones. En tanto que la pobreza extrema sí tuvo una disminución significativa, al moverse de 11 a 7.4%, lo cual equivale a reducir a la población de 12.3 a 9.3 millones.

En el mismo lapso (2008-2018), la población en situación de pobreza en Colima creció de 27.4 a 30.9%, contrario a lo que sucedió en el país, y la población en esa franja escaló de 173.4 mil a 235.6 mil personas. Sucedió lo mismo con la población en situación de pobreza extrema, que pasó 1.7 a 2.4% [18.2 mil personas].

La buena noticia es que en el análisis del periodo más reciente, 2016-2018, el promedio de personas en situación de pobreza disminuyó de 33.6 al descrito 30.9%, con lo cual había en Colima 235 mil personas en pobreza, 13 mil menos que en 2016.

Hay más datos, pero no es el espacio para compartirlos o analizarlos.

De la Nueva Escuela Mexicana he leído todo lo encontrado que me pareció relevante, especialmente información oficial. Las dudas siguen siendo más que las muy pocas certezas. Mañana en la Universidad de Colima compartiré algunas en el Auditorio de Humanidades.

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