Escuelas de Colima

Hoy volví a la carretera en busca de historias para contar en mi proyecto “Las escuelas de Colima”. Es la cuarta escuela primaria pública que visito; el pueblo, El Remate, en Comala. No conocía y suponía que estaba más cerca. Calculé mal y llegué varios minutos tarde.

Después de una pausa involuntaria de algunas semanas, disfruté casi todo el camino. La ruta a Comala fue rutinaria; conozco cada curva y recta. De Comala a La Caja son 6 kilómetros, según los carteles, y me distraje pensando en la presentación del proyecto a la directora. En ese pueblo paré en el primer sitio donde vi gente, una tienda de abarrotes. Me indicaron que siguiera dos calles y doblara a la izquierda. Otros 6 kilómetros de un paisaje montañoso espectacular, que lo será más en las próximas lluvias, con los verdes de la arboleda. No soy afecto al volante, ni a concentrarme en las líneas blancas de la carretera. Disfruté la vista y solo por eso habría valido la pena estar sentado en el auto.

La primera impresión de la escuela Vicente Guerrero, con su única maestra, Bety Romero, fue gratificante, otro premio en mi búsqueda. Descubrí por qué varias personas tienen una opinión parecida. No es este el espacio para contarlo.

Reconfirmé: en todas las escuelas suceden cosas extraordinarias. Mi misión ahora es encontrarlas y, algún día, narrarlas de la mejor forma posible.

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