La universidad que soñamos 2

Una clase libre se convirtió en una de las influencias más sutiles pero relevantes en la formación y emprendimientos de Steve Jobs. Así lo reveló la historia.

Cuando deambulaba por los pasillos universitarios, convencido de abandonar su carrera, ingresó a una clase de diseño. El suceso resultó extraordinario, como relata la biografía de Walter Isaacson.

En aquella clase, de una carrera que no estudiaba, en un curso que no había elegido, al que solo entró por curiosidad o para matar el tiempo, comprendió que la experiencia para el comprador debe ser única, desde la vista y el tacto, al abrir la caja y descubrir el contenido. Eso ofrece Apple.

Una clase así, incidental, fue marca definitiva. Por eso creo que en las universidades tendrían que promoverse espacios de libertad (no solo curriculares) de los que nazcan vocaciones inesperadas o emerjan ideas y proyectos impensados.

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