Mi curso de francés

Ayer presenté la tercera evaluación de mi curso de francés, nivel 1, en la Facultad de Lenguas Extranjeras. No sé el resultado, obvio, pero gané muchos aprendizajes.

La experiencia resultó gratificante por todos los ángulos. Cumplí un objetivo trazado a principios del año, cuando programé actividades generales; además, fue especial porque tuve como compañeros (de cursos y niveles distintos) a mis hijos, así que hicimos de los sábados un paseo por el campus.

La expectativa se cumplió por lo que toca al curso. Néstor, el joven profesor, fue un estupendo conductor, amable, comprensivo y ágil; los compañeros, discretos y respetuosos siempre, quizá inhibidos por la presencia de un adulto, el único del curso. Esa situación tan contrastante fue una de las circunstancias que estuvo a punto de hacerme abortar el proyecto, pues las dos primeras clases me resultaron un ejercicio tortuoso de acoplamiento a muchachos incluso más jóvenes que los estudiantes con que trabajo en Pedagogía. Probablemente de no haber estado mis hijos habría decidido buscar otro momento, pero aguanté. No sé cuánto pude haber influido en la dinámica y el comportamiento grupal, por las diferencias cronológicas, pero siempre estuve atrás.

El siguiente semestre, salvo razón extraordinaria, volveré a inscribirme. Espero encontrar más tiempo para dedicarme y obtener una preparación mejor que ahora. ¡Desde ya, es propósito!

Deja tu comentario