Mi tiempo en pantalla

Esta mañana, durante la caminata, recibí la notificación en el teléfono celular informándome el “tiempo en pantalla”. Como pocas veces lo he revisado, no supe interpretar si era mucho o poco. Luego seguí caminando despreocupado, pero las preguntas vinieron en automático: ¿cuánto del tiempo en pantalla tuvo algún valor útil?, ¿cuánto tiempo perdí imbécilmente?, ¿era necesario invertir esa cantidad?, ¿cuánto tiempo en redes sociales es apropiado? ¿La “productividad” lo es, efectivamente?

Las calles solitarias en domingo, viento fresco en la cara y automóviles pasando ocasionalmente, me rebulleron nuevas dudas y respuestas. Casi ninguna contestación me resultaba favorable y opté por torcer el hilo del pensamiento. Subí el volumen del concierto de Sabina y Viceversa.

Traviesas, las preguntas volvieron unos metros adelante. Me di por vencido. Sí, debo pasar menos tiempo en pantalla. O desactivar la función y esquivar el molesto recordatorio.

Lo discutiré conmigo el resto del día.

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