Respuesta a lector

Un lector escribió un extenso comentario hace algunos días y aunque quise responderle de inmediato, la seriedad de sus argumentos y el respeto que merecen, me llevaron a dilatar la contestación. El texto que lo motiva puede leerse en la entrada del día 19 de marzo. Les comparto mi respuesta.

Gracias por la lectura de la página escrita para mi Diario 2019 el 20 de marzo. Aclaro: no es un artículo, es apenas un comentario al vuelo que confiesa dudas y parcialidad. Agradezco, sobre todo, la prolija exposición que respeto aunque no comparta en algunos casos, y en otro rechace, como la acusación de “perversidad”, que me parece, digamos, excesiva, para ahorrarme un adjetivo malsonante y pasar del intercambio de ideas al lanzamiento desenfrenado de epítetos.

Responderé a aquello donde asumo responsabilidad, y me abstengo frente a las interpretaciones muy libres sobre el contenido original.

Mi comentario es personal, estrictamente personal, no tiene que ver con los “aparatos de estado”. No soy abogado ni escribano de nadie. Señalé literalmente: “Mi primera lectura es, probablemente, muy parcial. Probablemente también me falta información…”. Asumo, pues, la falibilidad de mis argumentos, sin ostentarme como arquitecto oficial de la realidad.

Me ordena que “no justifique esas falsas figuras” de foros, parlamento abierto y encuestas. Ni las justifiqué ni las cuestioné. Le agradezco la instrucción; guárdesela: decido libremente qué justifico o no, qué ideas defiendo y cuáles postulo.

Afirmé lo que leí en declaraciones de prensa  (https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/no-hay-acuerdo-con-la-cnte-para-desbloquear-san-lazaro-delgadohttps://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/mario-delgado-pide-a-la-cnte-que-les-den-chance-de-sesionar-3234590.html) y escribí: “La cosa, simplifican los voceros (de Morena), es que les falta información (a la CNTE), y cuando sepan, aplaudirán”.

El dicho previo a lo citado es inobjetable: después de muchas horas de deliberaciones, discusiones, ponencias, parlamentos, etcétera, la CNTE se inconformó. ¿Falté a la verdad? ¿Que bloquearon las sesiones donde se discutiría el dictamen es mentira?

Sobre los mecanismos elegidos por el gobierno federal para recoger opiniones y propuestas no hice juicios. Usted ha sido contundente. Algunas de las preguntas que formula también son mías respecto a la organización y sistematización de opiniones. No tengo respuestas tampoco.

Me pregunta: “¿Qué espacio puede entonces utilizar la CNTE y las organizaciones comúnmente llamadas privadas para dar a conocer de manera amplia y continua sus posiciones?” No sé si deba responder, porque no soy el responsable, pero reacciono: en el caso de la CNTE, en este contexto, entiendo que ellos tuvieron abierta la puerta y los espacios para participar en los foros, encuestas, parlamentos. ¿A alguien de ellos se le negó? Lo ignoro. Más: los vimos, expresaron sus opiniones. ¿O sucedió algo distinto con los diputados federales que pertenecen a las secciones donde mayor presencia tiene la CNTE? ¿No se les permitió expresarse? Ahí en el IISUE tuvieron la palabra, justo después del subsecretario Concheiro, solo por citar un ejemplo. Silenciados en la discusión de la nueva reforma no estuvieron. Que sus argumentos no resulten convincentes ni considerados por el gobierno federal, o no se tomen a pie juntillas, eso tendría que preguntarse en otra tribuna. Otras opiniones, no solo de la CNTE, fueron desestimadas.

Sobre los términos en que la CNTE quiere que se apruebe la reforma tenemos divergencia, pero es saludable, sin necesidad de juzgar a las personas y su categoría intelectual por el desacuerdo. Un dilecto educador, Pablo Latapí, decía: el que no piensa como yo, me ayuda.

Me cuestiona también sobre los maestros; le cito: ¿O usted propone que pierdan esos derechos? Mi respuesta es: NO. Mi comentario no abordaba expresamente el tema. No postulé la negación de derechos de ninguna especie.

Usted lista una relación de académicos respetables, mismos que leo consuetudinariamente, pero igualmente hay otros que tienen posturas distintas, y no por ello se forman en las filas de “intelectuales orgánicos del Estado”, como Carlos Ornelas, Pedro Flores-Crespo o Alma Maldonado. Pero evitaré la estigmatización rápida en su escrito entre “expertos en la materia” e “intelectuales orgánicos”.

El evento citado del IISUE lo observé en su momento con agrado y, entre paréntesis, disfruté la participación de Elsie Rockwell. No conozco el documento orientador de la CNTE que me sugiere. Gracias.

Respecto al punto final de su comentario, me pregunta de qué privilegios hablo. Otra vez, me abstengo de responder a sus adjetivos personales. Respondo breve: control de la nómina, entrega de plazas en automático o reparto discrecional de plazas, y compra venta de plazas. Usted podrá buscar por su cuenta y otros medios, pero le dejo una nota de Aristegui: https://aristeguinoticias.com/2103/mexico/reforma-educativa-es-legitima-seguiremos-priorizando-el-dialogo-adela-pina-exigencias-de-la-cnte-no-han-sido-atendidas-eloy-lopez/

Le dejo una nota más reciente sobre el tema, con la poco edificante práctica [según la nota] en que incurrieron algunos “diputados federales de Morena ligados a la CNTE”: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/diputados-de-morena-ligados-la-cnte-hacen-copy-paste-de-propuestas.

Que el proceso de ingreso, promoción y permanencia a la carrera docente en el país es todavía cuestionable, imperfecto, mejorable… no tengo duda.

Por último, comparto su legítima preocupación: la reinvindicación del oficio docente y el pago justo, su organización sindical, respeto a sus derechos, son, sin duda, tareas lejanas e inconclusas, lamentablemente.

Reitero mi agradecimiento por su lectura y le envío cordial saludo.

 

 

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