Terrorismo telefónico de Sears

Por razones que ignoro, olvidé pagar la mensualidad de mi tarjeta de crédito en Sears. Días después de mi fecha límite de pago entró la primera llamada grabada del corporativo, indicándome que tenía un retraso y debía saldarlo. Pensé: mañana iré sin falta.

Llegó mañana, es decir, ayer; de nuevo, la llamada y la voz indicándome del atraso. Pensé: ¡chin, hoy cuando vuelva de mi pueblo! Una grata conversación familiar en ese clima envidiable alargó la noche y volví tarde a Colima, cuando ya habían cerrado Sears. Hoy, presuroso, acudí antes del mediodía, cubrí mi adeudo y dejé todo en paz. Eso creía. Poco después recibí una tercera llamada tercera, esta vez, en vivo: la señorita me indicó que etcétera etcétera… La llamada me molestó, confieso. Le expliqué que era la tercera vez que me llamaban: negó rotunda, porque ella, dijo, era la responsable de mi cuenta. Le expliqué que aceptaba mi retraso, que no había recibido el estado de cuenta y me cargaran los intereses correspondientes, además, remaché: ¡ya pagué, señorita, su llamada ya no tiene razón de ser! Eso le dije, pero no me dejó continuar, volvió con su perorata, guardiana fiel del patrimonio de sus patrones. Su sistema no tenía registrado mi pago y soltó otras preguntas que me negué a contestar: qué cuándo había pagado, por qué medio, con qué referencia, etcétera. Volví a insistirle que ya no les debía nada y su llamada era improcedente. Había suspendido mi reunión y quería reanudar. Cortó groseramente: entonces voy a llamar a sus “referencias” para que le de vergüenza. Así, amenazante, sin rubores. Fin de la llamada. ¡Carajo, Sears no me entiende!

Como queda claro: no me avergüenza reconocer que no pagué porque lo olvidé. Si no tuviera dinero, tampoco tendría por qué avergonzarme. Lo saben ahora mis referencias y quienes lo lean. La situación me enfadó y por un momento resolví acudir personalmente a aclarar. Luego, más tranquilo, juzgué perdida de tiempo. Nunca me había sucedido un retraso así, nunca había recibido sus llamadas y en mi historial crediticio no soy moroso.

Ya en casa, tranquilo, salieron estas palabras cuando me disponía a escribir la buena noticia que quería contarles. Lo haré mañana, por ahora, solo espero que mis “referencias” no me tengan ya por huachicolero [o alguna yerba por el estilo] y se avergüencen de mí.

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    Hace poco pagué por adelantado…equivocadamente aplicaron el pago al capital. Recibí diariamente llamadas, algunas groseras y amenazantes, por dos semanas. (No pude aclarar cosas en persona porque estuve afuera de la ciudad.)Llegando, tuve que pagar mi atraso más intereses. Última vez que pienso pagar por adelantado a este banco canadiense.

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