50 mil muertos

México rebasó los 50 mil muertos reconocidos oficialmente por la pandemia. Hay otras cifras que retratan una más cruente mortandad; no hacen falta alusiones. Esa cifra, 50 mil, es desproporcionada, incluso, para el cálculo más dramático que había previsto el gobierno federal.

El mazazo es demoledor si observamos desde una mirilla lejana a los colores partidista. La incapacidad de tomar acuerdos entre los niveles de gobierno es materia reprobada. No hay manera, desde mi punto de vista, de obtener una lección positiva de sus actuaciones.

Si la salud de los mexicanos, es decir, las vidas, los empleos, la seguridad pública no son capaces de propiciar consensos para trabajar juntos, por encima de las diferencias, menudo futuro nos espera.

El gobierno federal no puede, desde mi punto de vista, excusarse de las responsabilidades. En marzo éramos los que somos. Hoy resulta pueril el argumento de los malos hábitos alimentarios y las enfermedades que los mexicanos se buscaron por sus decisiones durante toda su vida. ¿Eso lo sabían o no lo sabían? ¿Por qué no jugaron con esa variable a la hora de estimar los impactos del coronavirus?

¿Cabrá la autocrítica alguna vez en los López?

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