ADIÓS A LAS AULAS

Hoy me enteré por la prensa que las universidades públicas y privadas decidieron no volver a las clases en las aulas. El resto del ciclo escolar será en modalidades en línea. La decisión es un acto de responsabilidad.

El desafío sigue siendo sanitario, por supuesto, pero ahora enfrentaremos también una contingencia pedagógica.

La pandemia será una buena oportunidad para poner a prueba los progresos de las universidades en materia de educación a distancia.

El problema tiene varias aristas. En primer lugar, las condiciones de acceso a las tecnologías y computadoras en casa de los estudiantes; al respecto, las cifras advierten una brecha inevitable que podría profundizarse. En mi Universidad se estima que cuatro de cada diez estudiantes no tienen equipamiento para estudiar en casa.

¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo acercaremos las actividades y contenidos? Seguramente nos informarán en los días próximos.

El otro gran desafío, al mismo tiempo, es pedagógico. No basta con la declaración de intenciones, de que adoptamos tal o cual modelo, o con ofrecer un paquete de herramientas. Si la cosa fuera tan simple, habríamos avanzado en ese sendero hace mucho tiempo.

La tecnología sin pedagogía no funciona, debe quedar muy claro.

El lunes volveremos a las clases. Por ahora, tengo muchas dudas, pocas certidumbres y algunas ilusiones.

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