Descanse en paz, licenciado Puente

Tenía preparada la página del Diario para este día, pero una noticia en Twitter me cambió la idea, tristemente. Explico. Me enteré, por la cuenta del Congreso del Estado, que murió el licenciado José Puente Arellano. Sentí pesar por la familia y recordé al colega y amigo, por eso quise escribir un poquito de él, recordarlo y honrarlo.

Conocí al licenciado, como siempre le llamé, a principios de 1997, cuando el doctor Carlos Salazar Silva, rector de la Universidad, me nombró director general de los bachilleratos universitarios.

Una de las primeras tareas que me propuse fue conocer a cada uno de los directores, luego de los profesores, así que pronto lo encontré, siendo él director del Bachillerato en Comala. Allá estuve y desde el principio, institucional y fino, me trató impecablemente.

Trabamos una amistad sin roces, hablamos cada vez que fue necesario. Era puntual en las reuniones, respetuoso, hablaba cuando era indispensable, observaba siempre, tomaba notas, cumplía instrucciones. No tengo una sola imagen negativa de él. En los muchos momentos de festejos que acostumbramos entre los directores, mesurado él, siempre estuvo y se divirtió con frugalidad envidiable.

Tuve la suerte de comer un día en su casa, conocer a su esposa y disfrutar la generosidad familiar. Creció mi afecto. Para mí, no cualquiera abre su casa a cualquiera para sentarlo en su mesa. Conozco a sus hijas, Margarita y Ximena, colegas universitarias, las respeto y aprecio.

Luego yo me fui de los bachilleratos, pero seguí laborando en campus central de la Universidad y lo observaba con frecuencia en sus caminatas para ejercitarse. Me fui del campus, también él. Hoy partió y yo, desde lo hondo de la amistad, deseo pronta recuperación a la familia y que en momentos difíciles ganen los mejores recuerdos.

¡Hasta siempre, licenciado!

 

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