Fin de ciclos, comienzo de otros

El lunes envié al editor del Diario de la Educación en España mi última colaboración de este curso; a lo largo de once meses la remití periódicamente, siempre a tiempo conforme al calendario que recibo con el inicio del año escolar español.

Puse por nombre “Lecciones de la pandemia”, un intento de recoger las enseñanzas que podría tomar el sistema educativo mexicano y algunas de sus tareas pendientes en el proceso de creación de lo que han denominado la Nueva Escuela Mexicana.

Concluir un ciclo es siempre satisfactorio. En junio de 2017 recibí la invitación de Pablo Gutiérrez para incorporarme al equipo de colaboradores, con un punto de vista desde América Latina. Sin dudarlo acepté, aunque eso implicaba dejar el Periódico Escuela, donde había colaborado durante varios años, también bajo su coordinación.

En estos tres años escribí más de 30 columnas con temas que he pretendido de vigencia no tan efímera, procurando una mirada más allá de México. Ahora tendré un reposo de dos meses y, si no sucede algo desafortunado, en septiembre retornaré al compromiso y privilegio de una tribuna lejos de casa.

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