LUCES Y SOMBRAS

Mentiría si no confesara que estoy contento, dentro de la perplejidad. En estos días he cosechado muchos frutos del trabajo cotidiano en el encierro forzoso. Hoy el blog “Distancia por tiempos”, de la reconocida revista Nexos, publicó un artículo que tejí con los hilos de muchas personas que la semana pasada aportaron sus generosos comentarios. La sola inclusión me hace feliz, porque cumplí un objetivo y el resultado me dejó muy satisfecho.

Ayer se publicó en El Diario de la Educación, mi casa periodística en España, un artículo que fue recibido estupendamente en redes sociales. Junto a esos, tengo otros motivos para el gozo y algunos más vienen en camino, pero no puedo esconderme de la realidad atroz.

México vivió hoy su peor día por la pandemia, según el número de muertes reconocidas. La contabilidad fúnebre es incesante y si la maleable estadística del súper subsecretario de Salud no hace magia, la siguiente semana rebasaremos los diez mil fallecimientos.

Aunque la curva se aplanó, oficialmente, el gobierno no termina de entender que la realidad no cambia a golpe de discursos y conferencias mañana, tarde y noche. Para muestra otro botón: la corrupción, según informa el INEGI, aumentó en 2019.

No hay tiempo para divisiones o fracturas, es verdad, pero tampoco para las aventuras irresponsables y el negacionismo. Ojalá mis peores pronósticos fallen. Ojalá.

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