Mañanas en el Conalep 2

Hoy estuve en el Conalep Manzanillo para conversar con los profesores sobre el mismo tema que ayer con sus colegas de Tecomán y Colima: la ética en los espacios educativos.

Fue una experiencia distinta, entre otras razones, por el tamaño del grupo (hoy era menor), por la pertenencia a un solo plantel y porque también revisé algunas decisiones de la planeación.

Esencialmente era la misma propuesta, pero algo fue distinto en Manzanillo: conocí en varios diálogos situaciones crudas, problemas, conflictos que experimentan los estudiantes del puerto. Algunos de los casos me cimbraron, por el dramatismo de las circunstancias de los implicados, estudiantes y sus familias, y por los peligros de un entorno violento como el que viven. Me abstengo de los detalles y me quedo con la sensibilidad de quienes me contaron los hechos; me sorprende la gravedad de algunos y me admira la delicadeza para enfrentarlos con su potencial peligrosidad.

A mí agradecimiento por la confianza, sumo hoy la de los aprendizajes que obtuve, que desbordaron límites y me obligan a replantearme ideas o profundizar el intento de comprensión.Si ayer y hoy al principio de las sesiones hablé de la urgencia de encarar la tarea educadora con una profunda vocación ética, al cierre debo admitir que mis argumentos adquirieron nuevos matices y un baño de dolorosa realidad.

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