Morir en la clase

Si un gesto de heroísmo dramático hacía falta en el gremio docente, ocurrió en Argentina. Mientras daba clases a sus alumnos en Zoom, Paola Regina De Simone perdió la vida ante la mirada estupefacta de sus alumnos en la Universidad Argentina de la Empresa.

La noticia sacudió a la sociedad bonaerense y conmueve más allá, especialmente a los educadores, por las circunstancias que la rodearon.

No habrá sido la única maestra que pierde la batalla contra el coronavirus. Duele y conmueve por solidaridad gremial. En esas derrotas no hay segundas oportunidades.

Me gustaría no escribirlo, ni siquiera pensarlo, pero Aprende en casa, y la propia pandemia, podría causar daños emocionales (y físicos) tremendos a profesores sometidos a jornadas extenuantes, bajo presiones externas y controles a veces absurdos, sin los entrenamientos indispensables ni acompañamiento; incluso, con escasa comprensión en muchos momentos.

No hacen falta más víctimas para reflexionar en los riesgos de una profesión ejercida con la pura buena voluntad de sus maestros. Ella es necesaria, pero no suficiente.

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