Otra ola o la misma, da lo mismo

Los días más recientes destrozaron el discurso del presunto control de la pandemia en México. Los voceros oficiales insistirán, pero las palabras no merman la expansión del coronavirus. No lo digo con gusto. Lo lamento, porque esta explosión pudiera acelerar las muertes a un grado más doloroso, para llegar al diciembre negro de la historia.

Sin tener un control diario ni registros a la mano, en Colima los días pasados podrían engañarnos suponiendo que vamos rumbo al verde en esa entelequia del semáforo epidemiológico.

Vamos en la cola del tren; fuimos últimos en entrar a la pesadilla y podríamos ser, de nuevo, últimos en entrar a la montaña rusa que ahora está sufriendo la Ciudad de México.

Pasa en Europa, pasó en Estados Unidos, está replicándose en México. Ojalá los colimenses tengamos dos dedos de frente y aprendamos, de una vez, que no ha pasado lo peor.

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