SIN REPOSO

Hoy tuve la tercera conferencia del periodo de confinamiento, dirigida a los profesores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Estoy contento y exhausto. Creo que los resultados fueron buenos, a juzgar por los comentarios de la audiencia que nos siguió en Facebook. Leí todos los que pude y los que me correspondían los contesté con un saludo o una respuesta más amplia. Es una obligación, desde mi punto de vista, pues si la gente se detiene para escribirlo, uno debo responderlo.

Cuando comenzó la cuarentena no imaginé jamás que tendría este tipo de compromisos. Nadie podía imaginar lo que se nos venía, yo tampoco, así que empecé con todo, dedicado a cumplir compromisos laborales con la Universidad y con mis proyectos de investigación y lectura.

Un día llegó la primera invitación para una charla. Me sorprendió, pero no dudé, por los lazos amistosos con la institución. Luego llegaron otras, y las acepté sin problema, aunque deba invertirle horas y horas a estudiar, tomar notas, preparar un guion y luego la presentación. Dos o tres más tengo en agenda para junio.

Cuando termino las charlas mi agotamiento es superior al que me deja una en vivo, mirando a la gente a los ojos, sus movimientos, gestos, cabeceos, sonrisas. Hoy pensaba en ello después de concluir. Hay razones para el cansancio: en una conferencia presencial tomo el micrófono y termina el estrés, luego ya uno se guía por intuiciones y las señales del público. Mediante Zoom, la plataforma que hemos usado, la cosa es distinta: debo estar pendiente de la pantalla que transmite, de la pantalla donde tengo mi guion, del teléfono por si los organizadores me envían un mensaje de que no escuchan o se ve mal, etc. Y luego, no ver a nadie más que a una pantalla y tratar de dirigir la vista a ese punto imaginario donde te reciben en su intimidad.

Uf. La cosa es complicada. Creo que por eso mis fuerzas se agotan al terminar la charla y quiero tirarme a la cama y dormir hasta el día siguiente. Cuando acaricio la idea, sonrío pero luego recuerdo que en mi plataforma de estudiante me espera una tarea, se me borra la sonrisa y apuro el enésimo café para soportar la desvelada

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