Tarde de cine: Metegol

Esta tarde vi por séptima u octava ocasión la película “Metegol”, el fenómeno cinematográfico argentino que dirigió Juan José Campanella, el mismo de “El secreto de sus ojos”, basada en la novela de Eduardo Sacheri, con la cual ganó el Oscar a la mejor película extranjera.

Nunca vi una película más veces que “Metegol” y, supongo, no habrá otra. La ocasión desempolvó lindos recuerdos. La primera vez fue en agosto de 2013, en el cine Gaumont, un recinto emblemático de Buenos Aires, frente a la plaza del Congreso. Recién llegábamos a Argentino y nos hospedábamos a unos metros de la sede del poder legislativo. Al pasar rumbo a Plaza de Mayo vimos la cartelera y como estaba muy cerca, no dudamos en comprar las entradas para la función nocturna. Al finalizar, con la maravillosa canción de Calle 13, mientras las luces se encendían, los aplausos de la gente en la sala nos sorprendieron. Aquello parecía un teatro, no una sala de cine. Salimos sorprendidos y contentos. Luego, en la esquina, en uno de esos restaurantes típicos cenamos antes de volver al hotel para pasar la noche y preparar la salida a Santa Fe, siguiente destino.

En Santa Fe, luego en Córdoba, y después en México, vi otras tantas veces la película, siempre con mi hijo. Cada vez con gusto, sin enfado, sin aburrirme de la misma historia de Amadeo y Matías, basada en un cuento de Roberto Fontanarrosa.

Ahora fue Juan Carlos, de nuevo, quien me pidió verla. Ayer me contó su descubrimiento: ¡papá, Metegol ya está en Netflix! ¿La vemos? Bueno, le dije complacido. La vimos de nuevo y disfrutamos casi como la próxima vez. Al final Mariana, incorporada al público, me preguntó si ya buscaba otra película; no, le atajé, quiero escuchar de nuevo, por milésima vez, Nos vieron cruzar.  Así cruce una linda tarde en este primer día de vacaciones.

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