Tarde de clases: debate y feminicidios

A las 16:30 comienza mi clase del curso Gestión y administración de la educación superior (sic) en la licenciatura en pedagogía. Me gusta llegar puntual y comenzar sin dilación. Hoy dejé a un lado el libro de lecturas para irnos directo. El tema es clave para el curso y buena parte del ejercicio profesional de la pedagogía: el diagnóstico. Desde la semana pasada las estudiantes (23 mujeres, 3 hombres) habían recibido a través de la plataforma que usamos, el capítulo del libro que debían leer.

Esta vez cambié la propuesta metodológica para analizar el material, o mejor, la realidad: un debate a partir de formular diagnósticos. El motivo: los feminicidios y el paro del 9 de marzo. Dividimos al grupo en tres: unos estarían a favor de la marcha por la gravedad de los feminicidios; otros, en contra, buscando argumentos distintos. El tercer equipo organizó conmigo el debate. La sesión nos llevó dos horas; insuficiente, respondió Josué al final, entusiasta en sus participaciones.

Fue muy grato ver a los estudiantes trabajar primero, ordenando ideas, buscando información, construyendo argumentos, organizando sus participaciones; con una inflexible mesa de moderación que controlaba silencios y tiempos. Más grato ver a las estudiantes en acción, esgrimiendo argumentos, proporcionando datos, cifras dramáticas, exponiendo casos reales, tratando de defender una posición que algunas no compartían. Unos con más vehemencia; otros, tímidos, pero todos, creo, interesados por el tema.

Probablemente, fue una lección significativa para ellos; para mí, sin duda. Una tarde donde dejamos que la realidad se metiera por todos los huecos del campus, para informarnos, discutir y, en algunos momentos, indignarnos.

Deja tu comentario