Tarde de pantallas

Pasé algunas horas de la tarde frente a la pantalla. Es poco común, pero el agotamiento dictó prisión preventiva en la cárcel del ocio.

Vi primero el documental producido por Michael Moore y dirigido por Jeff Gibbs, del cual me había enterado apenas en la mañana. Se llama, para quienes ignoran, El planeta de los humanos, cuestionamiento severo y controvertido a las industrias de “energía limpia” y algunos personajes conspicuos de ese movimiento, como Al Gore. Vale la pena la inversión de tiempo.

Luego dormí una hora, poco más, poco menos, y seguí en la pantalla de la computadora. Esta vez disfruté la entrevista que la psicóloga Violeta Esteban sostiene con Boris Cyrulnik, para BBVA y El País, una muy recomendable colección de charlas y entrevistas con personajes extraordinarios. Cyrulnik, con una historia infantil estremecedora, tiene una lúcida perspectiva que nos viene muy bien en momentos como los que vivimos en confinamiento, sometidos a estrés y angustia, pero también, un conjunto de ideas para repensar el trabajo docente y la propia vida.

Después de la segunda sesión tocó el turno del aseo y esas minucias. Leí algunas páginas de Amares, de Eduardo Galeano, y ahora seguiré pegado una u dos horas, mientras la noche se escapa.

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