Un país de fábula

Este país era un chiste en muchos aspectos. Y sigue. Nuestro gobierno sigue preocupado por exigir disculpas cinco siglos después de lo ocurrido. La memoria es importante, por supuesto, a condición de que no se convierta en un dulce para idiotizar. Las encuestas donde uno gana por medio punto se declaran en empate técnico. La aplicación de la justicia se supedita al clamor popular, aunque eso cueste millones y millones en tiempos oficialmente declarados de austeridad.

Hay más hechos del estilo, pero son suficientes para confesar perplejidad y pesimismo.

¿Alguna vez tuvimos la brújula ajustada?

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