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AGACHAR LA CABEZA PARA LEVANTARLA DE NUEVO

Tres días después de la conferencia y el fin del taller en Saltillo, quedé agotado. Mi cuerpo y espíritu, exhaustos, pidieron reposo para enfrentar los nuevos desafíos que me aguardan en la semana.

La conferencia en la Universidad Autónoma de Coahuila fue maravillosa experiencia. Hablar de lo ocurrido podría ser delito de fatuidad, pero no puedo dejar de mencionarlo siquiera un poquito. El resultado del largo proceso de preparación lo acogieron generosamente. Lo sentí, lo vi en el brillo de los ojos, los escucharon mis oídos, lo sintieron mis manos cuando estrecharon otras agradecidas y emocionadas.

Tantas emociones me vencieron. Hoy por la tarde, cuando me senté a mirar la tele, mi cuerpo ya no pudo recuperarse.

No, no podría dedicarme a presentar una conferencia o un nuevo curso cada semana, ni cada mes. El proceso de preparación y las emociones que pongo en cada uno son demasiadas, me absorben, me consumen. Luego, ya en cada uno, disfruto intensamente todos los minuto, cada segundo y dejo la vida en ello. No podría dejar de sentir un minuto.

En ese teatro de la Universidad he experimentado emociones muy especiales. Posiblemente como nunca. Por eso, tal vez por eso, posiblemente no quedé tan agotado antes como hoy.

Es tiempo de agachar un poco la cabeza, de bajar la guardia, de aspirar hondo y esperar el porvenir. La música, algunos videos, algunas canciones son parte de esa terapia. Eso haré este fin de semana, las horas que le quedan. Necesito insuflar nuevos bríos para los retos por venir, para seguir poniendo toda la pasión en cada instante.

Comienzo ahora. Los dejo. Viaje a Itaca será, como siempre, el comienzo, es decir, la continuación del personalísimo viaje.

Más lejos

id siempre más lejos

más lejos del presente

que ahora os encadena.

BALCANIZACIÓN EN COLIMA

ColimaEl fantasma de la balcanización entre partidos políticos se hace realidad en el inicio de actividades para la segunda elección por gobernador de Colima. Los discursos agresivos de ambas partes descalifican a sus emisores, antes que enlodar a sus destinatarios. No son bravuconadas ni ofensas lo que un sector de los ciudadanos queremos; aquellos que, me parece, representan las buenas intenciones para la entidad. Digo un sector, porque habrá gente, sin duda, que los celebre y azuze en la medida de sus posibilidades.

No estoy pensando, bobamente, que la política debe ser un intercambio de mimos, sí, que la política que necesitamos debe construirse desde coordenadas distintas, con asideros más lúcidos, más transparentes y democráticos, que partan de que sus protagonistas políticos consideren a sus observadores como ciudadanos y no espectadores del pancracio.

El ensanchamiento de la polarización social es peligroso porque podría continuar después de dirimida la nueva contienda, a través de los medios posibles por los partidos en disputa, mientras la ciudadanía, indefensa y casi siempre resignada, se convierte en rehén de caprichos.

Eso, el aprisionamiento de la ciudadanía es lo que no podemos permitirnos más, en Colima y en México. Somos democracia, no monarquía; somos ciudadanos, no súbditos.

DESPEDIDA DE QUIJOTES

En doce horas estaré tomando el avión que me lleve a casa, con escala de algunas horas en el aeropuerto de la Ciudad de México. Las andanzas terminaron aquí.

quijote1_jpgEscribo desde el restaurante del Hotel Camino Real. Me gustaría tener una mejor vista, ver Saltillo en la noche fría de un viernes que se lleva el décimo mes; el ángulo de la nave no lo permite. Elijo una mesa de espaldas a la televisión, a la que puedo ver a través del reflejo en los cristales. Beisbol, miraba el solitario mesero cuando llegué. Lo saludo y me sale de lo hondo decirle: ¡nos quedamos solos ya!

Los días previos a esta hora, o en las otras de alimentos, el vocerío alegraba. Hoy no. Extraño.

La sensación de soledad me aprieta un poco. La disfruto, pero debo elegirla yo, no ella. Hoy gana la partida.

Subo un poco la música de mis audífonos y enciendo la computadora. Joan Manuel Serrat y su Antología desordenada me concentra. Pare, Padre, escucho en este instante. Una canción dolorosa, un grito de ternura y rabia a la vez, un himno.

Hoy no dudé en el tema. Quería sacar algunas emociones, porque mañana no tengo tiempo. Mis hijos me esperan, me extrañaron tanto como yo. Mariana no para de enviarme besos cuando hablamos. Juan Carlitos eligió para estos días una camisa mía como pijama. Y la primera noche acá me llamó y sus primeras palabras me deshicieron. Ya quiero abrazarlos, estar juntos los cuatro de nuevo. Y eso consumirá buena parte de las horas del fin de semana.

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OCTUBRE 29

He terminado dos de las tres actividades que me trajeron a Saltillo, al 3er Encuentro de Tutorías de la región noreste de la Asociación Nacional de Universidades. El balance es positivo, o eso creo. Han sido días largos y jornadas intensas, pero estimulantes, cobijados por un equipo organizador estupendo, amable y eficiente. Mañana cerraré mi programa participando en un panel con dos mujeres que ocupan sitios relevantes: Alejandra Romo, directora general de Investigación e Innovación Educativa, y Magdalena Fresán, ex rectora de la Universidad Autónoma Metropolitana. Y con mi estimado amigo Guillermo Hernández, de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Menudo compromiso me aguarda. Confío en no hacer flaquear el panel ante tan distinguida compañía.

Casi todo ha salido como pretendía. Solo en una cosa tengo números rojos: cantidad de páginas leídas. Poco pude leer entre tantas actividades, así que regresaré contento pero con ese pequeño déficit, por fortuna, el tiempo que me quedé libre de las actividades sustanciales en el regreso a casa, lo dedicaré a ello. Y si no, ya está. No pasará nada. Muchos pendientes me esperan en la Universidad.

Por hoy, es todo. Son casi las 8 y el último compromiso se acerca.

¡HAY VIDA SIN PANTALLAS!

La jornada fue agotadora. Por fortuna, el clima seco y fresco coopera con el cuerpo y la cabeza.

El Tercer Encuentro Regional de Tutorías de la región noreste, convocó a un número grupo de profesores de todas las entidades que la conforman: Durango, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas y Coahuila.

El entusiasmo se contagia. Es estimulante, en la sala y en los pasillos.

No es la primera vez que vengo a Saltillo, pero ahora no he podido recorrerla, y difícilmente lo haré. La agenda aprieta y el tiempo se agota. Tal vez el viernes por la tarde, al final de las actividades.

Si las circunstancias no se tornan adversas, la noche de mañana será más venturosa, no porque ahora sea mala, sino por exceso de tensión. Habrá pasado la conferencia y concluido el taller que coordino con 25 profesores.

Mientras escribo esta página, en el restaurante del hotel, escucho la televisión. Transmiten un noticiero pero no hay imágenes. Creo que es mejor. Ni los escucho ni los veo.

Cumpliré pronto 48 horas sin ver un minuto de televisión. ¡Ni falta que hizo!

Esta tarde, camino al hotel, perdí el teléfono celular. Lo recuperé seis horas después. Estaba hospedado en el auto de la doctora que nos trasladó. ¡No me hizo falta!

Ergo: es posible vivir sin tele, ni teléfono celular.

¡Hay vida lejos de las pantallas!

Saltillo, Coahuila

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