Día mundial del corazón

corazonIgnoraba que el 25 de septiembre es el día mundial del corazón. La noticia puso muy contento al mío. Un par de brinquillos lo hicieron notar, aunque, temo que en una semana lo habré olvidado. Por fortuna, la ingratitud es pecado venial. ¿O no?

La fecha en el calendario invita a la reflexión. Me acerco a los 50 y mi corazón luce fantástico (eso imagino). No ha tenido sobresaltos mayores hace mucho tiempo y la única vez que me practicaron examen especializado fue para descartar afectaciones por otro mal. Descubrió allí el cardiólogo (y el portador, por supuesto) luego del seguimiento, que ese músculo en mi cuerpo funciona con ritmos lentos, en los límites inferiores. En realidad, casi todos los músculos me funcionan así, aunque eso no pueda demostrarlo clínicamente.

Mi corazón hoy está fuerte y por eso celebraré gozoso el domingo. Los únicos golpes que recibió en la vida fueron provocados por pares femeninos que, en alguna época, lo trajeron maltrecho, pero cuando se dio cuenta que esto, la vida, es como las mareas, que bajan y suben incesantes, pero a la mañana siguiente algo bueno pueden arrojar, se tomó con resignación y, no pocas veces alivio, las peores salvajadas.

No sé si mis pulsaciones cardiacas me hacen más o menos insensible, más o menos propenso a recaídas, pero desde que lo supe aplaudo cuando lo recuerdo, pues intento tomarme la vida con total parsimonia en sintonía con los impulsos del corazón, un gesto de coherencia elemental.

Sorteados los peores obstáculos, navega mi corazón por aguas tranquilas, a veces emocionantes, pero siempre convencido de que lo esencial es el camino, tener una  razón vital para levantarse cada mañana y sonreírle al tipo que mira en el espejo.

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