Blog

Entradas con las etiquetas ‘Colegiaturas’

Los estudiantes del Tec: ¿pagar todo o menos?

Anoche leí con interés la carta (fechada el 20 de julio) que firman estudiantes del Tec de Monterrey, en la cual piden el auxilio a sus autoridades para una reducción del 35% en el costo de las colegiaturas en todos los programas y carreras, al margen de las becas que reciben.

Los estudiantes comienzan su carta aludiendo a los estragos de la pandemia: “una fuerte crisis económica que ha afectado los ingresos de todas las familias mexicanas y ha mermado la capacidad que tiene la población para satisfacer los pagos y obligaciones a su cargo”.

Luego van al foco:“las autoridades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, de manera anticipada, decretaron un cambio en la modalidad en que se estaban impartiendo las materias conviertiéndose en un modelo educativo flexible, digital y a distancia, situación que orilló a los alumnos a tener que cursar casi tres cuartas partes del semestre ya empezado por medio de videoconferencias, dejando de hacer uso de las instalaciones universitarias y recluyéndose en sus respectivos hogares.”

Introducen enseguida un pasaje para análisis profundos acerca de la calidad de la enseñanza por vías remotas, cuando los sistemas no están diseñados ad hoc: “Dicha modalidad ha sido considerada por las autoridades institucionales como un rotundo éxito para darle continuidad a las materias impartidas, pero esta es una opinión que los alumnos que hoy suscribimos el presente no compartimos.”

Profundizan: “siendo los principales usuarios de los servicios educativos, en el mismo sentido en que se nos ha enseñado a ser críticos en cuanto a los contenidos que aprendemos, hoy manifestamos que hemos sido testigos de los efectos negativos que este modelo tiene sobre nuestro aprendizaje y cómo ha disminuido la calidad educativa de los cursos”.

Su petición es triple; solo transcribo la primera: “Exigimos la reducción del 35% del monto de la colegiatura en el semestre ‘Agosto-Diciembre 2020’, pues al no mantenerse los altos estándares de calidad educativa, resulta una injusticia pagar las mismas cantidades por servicios que no se están prestando…”

En la segunda pide que no haya sanciones, presiones o cualquier forma de violencia contra los firmantes. Por último, exigen la apertura de canales de comunicación para el seguimiento de todas las denuncias hechas.

No sé si tendrán una respuesta positiva o no, pero siempre valoro que los estudiantes asuman la defensa de sus derechos, incluida la libertad de expresión, y traten de hacerla respetar.

La deducibilidad de las colegiaturas

Como es sabido, el presidente Felipe Calderón anunció la semana anterior una medida fiscal que hará posible la deducibilidad de las colegiaturas de preescolar a bachillerato. De inmediato la decisión atrajo la atención de expertos y organizaciones que analizaron sus implicaciones, la ponderaron o descalificaron.

Según el cuarto informe presidencial, en el ciclo escolar 2009-2010, de una matrícula de 25 millones y medio de estudiantes en educación básica, el 9.17 por ciento acuden a escuelas particulares. En la educación media superior, de cuatro millones de alumnos el 17.72 por ciento son de escuelas de paga. Sólo para completar el recorrido: es la enseñanza superior donde, proporcionalmente, se ubica el mayor peso de la matrícula privada, con el 32.25 por ciento, y dentro de dicho tipo educativo, en posgrado 48 de cada cien estudiantes asisten a instituciones particulares.

Se estima que la medida anunciada por el presidente beneficiaría potencialmente a un millón y medio de hogares que pagan colegiaturas, poco más del 10 por ciento de la matrícula en los niveles educativos contemplados. Mucho o poco, depende del enfoque.

Entre los cuestionamientos al decreto se denuncia su talante privatizador, lo que se objeta desde otras posturas. Lo cierto es que los gobiernos y modelos que han apostado a la privatización y a la supresión de la inversión en educación pública la tienen entre sus recomendaciones.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía, ha dicho que el siguiente paso a las deducciones fiscales es la entrega de vales para que los padres paguen en la escuela que desean para sus hijos, una de las ilusiones del paradisíaco sueño neoliberal de convertir al sistema escolar en un gran mercado. Medida que, se recordará, insinuara Vicente Fox, y de larga data en Estados Unidos, cuyos resultados ni Milton Friedman reconoció como afortunados.

Del debate otra vertiente resalta: según las cuentas oficiales el monto que costaría la medida es de 13 mil millones de pesos (también se dice que entre 11 y 13 mil millones). El gobierno federal asegura que tal cantidad no generaría dificultades. Entonces, el rector de la UNAM preguntó con ironía, palabras más palabras menos: ¿verdad que si se quiere hay recursos para apoyar la educación?

Trece mil millones de pesos, dice Narro Robles, representan la mitad de los recursos necesarios para acabar con el analfabetismo en el país, e invita a preguntarnos: ¿no habría válido la pena dicha inversión ya, para hacer que todos los mexicanos mayores de edad aprendieran a leer y escribir?

Frente a la decisión son muchos los cuestionamientos de distinta índole (política, cultural, ética, pedagógica) que hoy resurgen. Quienes decidieron la medida no los responderán, dice Manuel Gil Antón, pero nosotros tenemos la obligación de ponerlos sobre la mesa, en los periódicos y en los espacios de la reflexión social. twitter@soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario

La deducibilidad de las colegiaturas

El anuncio del presidente Calderón sobre la deducibilidad de las colegiaturas desató polémica. Aplausos en algunos sectores y una salva de críticas recibieron la decisión presidencial.

Se estima que la medida podría beneficiar a un millón y medio de familias. En su conjunto, una matrícula en escuelas privadas de tres millones de estudiantes, poco más del 10 por ciento del total del jardín de niños a bachillerato.

Entre las aristas del tema una me preocupa: la justificación de que se estimulará el sacrificio, lo dicen así, de quienes pagan colegiaturas. Entonces, pregunto: ¿quién envía a sus hijos a la escuela pública no se esfuerza?

Hay una peligrosa suposición muy discutible: sólo en las escuelas privadas se hacen esfuerzos dignos de reconocimiento y, por tanto, ameritan ser recompensados. ¿Y el otro 90 por ciento de los mexicanos que estudian en las miles de escuelas públicas, muchas de ellas en condiciones paupérrimas?

En un contexto de enorme pobreza hay otras interrogantes: ¿cuántos mexicanos y colimenses tienen condiciones económicas para pagar colegiaturas y demás gastos que implican las escuelas particulares? ¿Es la escuela privada una opción al alcance de todos los mexicanos?

La discusión obliga de nuevo a la afirmación de que un estado democrático tiene el deber de proporcionar educación pública de calidad.

Finalmente, según cálculos oficiales el costo de la medida será de 13 mil millones de pesos. Dicha cantidad, dice el rector de la UNAM, representa la mitad de los recursos para acabar con el analfabetismo en el país. Pregunto: ¿desde hace décadas no habría válido la pena tal inversión para que seis millones de mexicanos aprendieran a leer y escribir?

Fuente: Ángel Guardián