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Entradas con las etiquetas ‘Educación básica’

Eliminar la escolta escolar

Esta vez escribo sobre un tema del que sé poco. Tal vez por eso elegí un título que podría provocar algún escandalillo; o se puedan juzgar incomprensibles mis atrevimientos. La propuesta es simple: eliminar las escoltas escolares tal como las conocemos, un exclusivo club de los niños y niñas más aplicados, más altos, mejor portados.

En la más reciente reunión de padres de familia a que asistí se abordó el tema y me llamaron la atención los comentarios. No tenía idea de que ese tipo de decisiones dieran pie a interpretaciones y sentimientos encontrados; que para muchas mamás, la pertenencia de sus hijos a la escolta fuera muy significativa. Lo es, y tanto que hasta exámenes de concurso se realizan para elegir a los integrantes.

Mi razonamiento es diametralmente distinto. Estoy convencido de que un ejercicio cívico no puede o debe convertirse en botín al que solo tienen acceso unos cuantos, gracias a sus méritos que, por otra parte, no se pueden regatear. Pero si sabemos que los rendimientos escolares son producto de condiciones del entorno familiar y social, de los maestros, y que no solo reflejan la capacidad y aplicación del estudiante, entonces, nada pasaría si convirtiéramos la participación en la escolta como oportunidad de la que pueden disfrutar más estudiantes, y no solo seis a lo largo de un año. La cosa es peor cuando los criterios son la estatura uniforme o reglamentarios anacronismos semejantes.

Hay otra razón de peso: a la escuela básica no se va a competir contra otros niños, sino a aprender juntos, a jugar juntos, a socializar, para aprender los indispensables valores del respeto a la identidad y las diversidades. Participar en las escoltas podría convertirse en un ejercicio democrático donde los estudiantes del grupo correspondiente, con reglas hechas por el colectivo, elegirían a sus representantes, y luego, a esos niños los entrenarían durante la semana o dos semanas previas, y ¡listos para los honores a la bandera! Con el uniforme sencillo, sin guantes, adornos ni esas extravagancias anticuadas. Y sin concursos para ver qué grupo hizo la mejor actuación o dispuso la escolta más elegante. Leer más…

Pasos hacia la mejora docente

La semana anterior asistí a ceremonias públicas en que los nuevos maestros de educación básica eligieron las plazas donde laborarán durante el inminente ciclo escolar. Fue mi primera ocasión; y el balance personal, satisfactorio. Algunas de las causas del juicio me parecen dignas de remarcarse.

En primer lugar, todas las personas que eligieron plazas, dentro del abanico disponible, lo hicieron por méritos basados en resultados de la evaluación docente. Nadie les regaló la plaza, no la heredaron, no tuvieron que recurrir a mecanismos execrables como fueron usuales y, esperaríamos, ya desterrados del sistema educativo. Son plazas que obtuvieron por concurso y el solo hecho es encomiable.

En segundo lugar, las edades de los jóvenes son una gran oportunidad para la mejora que reclama el sistema educativo, o para los cambios deseables. No es que ser docente maduro descalifique, pero ser joven concede virtudes propicias, como el entusiasmo por comenzar una trayectoria, ilusiones por llevar a la práctica lo aprendido en las aulas o la energía vital que abunda en los años mozos.

El carácter público de las sesiones, la información ofrecida a los asistentes y el clima cordial son inéditos también; por supuesto, deben potenciarse, perfeccionarse, arraigarlos en la cultura laboral del magisterio, es decir, de los maestros y las autoridades, de frente a una sociedad que debe tener la certidumbre de quiénes educan a sus hijos.

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EDUCACIÓN: DERECHO INCONCLUSO EN COLIMA

¿Cuál es la calidad general del sistema educativo en Colima? ¿Estudian todos los que deberían? ¿Cuál es la eficacia del sistema en retener a todos los alumnos? ¿Cuál es la calidad de la formación ofrecida?¿Colima es un punto de referencia nacional? ¿Cuáles son los problemas de la educación en la entidad? ¿Dónde se ubican sus progresos y dónde están sus zonas oscuras? ¿Cómo está la entidad, respecto al país?

Estas son las preguntas centrales del proyecto de investigación que realizo en la Universidad de Colima con el tema: la educación en Colima, de los derechos a los hechos. Pero son, también, algunas de las interrogantes que los ciudadanos, los periodistas podrían plantearse para conocer el nivel de salud pedagógica de las escuelas del estado. Son preguntas clave para analizar la calidad, más allá de las declaraciones oficiales.

Comprender la calidad, estimarla, medirla, juzgarla, es complejo, en términos conceptuales y empíricos, porque las opiniones divergen y no hay consensos, por ejemplo, si una prueba escrita (llámese Enlace o Planea) es la mejor forma de conocer la relevancia de los aprendizajes de los estudiantes; o si un examen es la vía más adecuada para decidir que una persona es idónea para ocupar plaza como docente.

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¿FELIZ DÍA DEL NIÑO?

047n1soc-1La realidad de la niñez en muchas regiones del mundo es innombrable: niñas y niños obligados a trabajar mientras sus padres no encuentran empleo, tienen uno de ínfimos ingresos o sobreviven en la marginalidad de la economía de mercado. Elocuente e irrefutable expresión de sociedades injustas. El guión parece escrito por un maestro del terror, pero es la cotidianidad de millones de habitantes de la tierra, especialmente entre los latinoamericanos, el subcontinente más injusto.

A los infantes trabajadores se suman los niños usados en las guerras, un problema tan inocultable que ya la UNESCO redactó en 2011 un informe (“Una crisis encubierta: conflictos armados y educación”). En dicho informe el organismo de las Naciones Unidas sostuvo que poco más del 40 por ciento de los niños que no van a la escuela viven en países azotados por conflictos bélicos.

A ambos debemos agregar recientemente los niños reclutados por el narcotráfico. En su conjunto, dan vida (paradójicamente) a un panorama dramático que ciega o segará muy pronto sus vidas, las de quienes habrán vivido aceleradamente sus años infantiles y saltado de los primeros pasos a la adultez, excluidos de la escuela y de los empleos, confinados a la marginalidad por gobiernos obsesionados con un modelo económico productor masivo de pobreza, generador de una riqueza creciente pero cada vez más concentrada en menos manos.

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ESCUELAS DESNUDAS. SEGUNDA PARTE

Los datos que arrojó el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial son interesantes para el análisis, pero dramáticos por lo que describen en una insoslayable porción de las escuelas mexicanas, especialmente en aquellas que prestan servicios a los sectores más desfavorecidos. Curiosa coincidencia: la educación más pobre en sus condiciones está destinada a los sectores más pobres. ¿Es admisible?

Las cifras del censo confirman suposiciones y reiteran las lecciones de la experiencia nacional y latinoamericana. Los gobiernos en nuestros países fincaron sus políticas expansivas en construir escuelas raquíticas (o adaptar edificios de otros usos) donde la capacidad de demanda y exigencia era menor. Se consagró entonces una red segmentada de centros escolares: privados y públicos, en principio, luego, circuitos diferenciales en su interior, en una clasificación que se va estirando paulatinamente, privilegiando la buena educación en los segmentos más altos de la sociedad, mientras escolariza a los más pobres en aulas desnudas.

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