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Entradas con las etiquetas ‘Hessel’

FEBRERO 21

En Monterrey, invitados por la Universidad Autónoma de Nuevo León, nos reencontramos Manuel Ledesma y yo. Años atrás nos habíamos conocido en el mismo lugar. Estupendo colega y amigo que, por supuesto, fue invitado y estuvo en Colima.

Manuel abrió el congreso de tutorías organizado por la facultad neoleonesa de contabilidad con una conferencia, y me tocaba cerrar de la misma forma al siguiente día. Apenas tuvimos tiempo de conversar y compartir inquietudes, actualizar noticias, reforzar amistades y expectativas por futuros encuentros.

Me dejó dos recomendaciones: el libro que agitaba Europa en esos momentos y daba nombre al movimiento de los indignados, de Stéphane Hessel. Además, énfatico, me sugirió leer a Leonardo Padura: El hombre que amaba los perros; la biografía de Leon Trostky y su asesino. Esa misma tarde salí a Gandhi a buscarlos y regresé con ellos a Colima, vía Guadalajara.

El verano siguiente tomé a Padura y lo leí casi sin parar, con la playa de Manzanillo en el horizonte. Es un escritor cubano, excepcional. Cubano de Cuba, crítico con el régimen y respetado. Me atrevo a decir que es uno de los mejores ases en la literatura latinoamericana contemporánea.

Ahora lo leo de nuevo. Herejes, se llama el libro. Magistral narrador. De la historia hablaré en otra ocasión. Avanzo sin prisa. Es mi lectura de fines de semana. Sábados por la mañana y noche, domingos si hay tiempo. No me urge terminarlo. El libro que finalizaré esta noche es El diario de Ana Frank. Un nudo en la garganta me aguarda.

En memoria de Stéphane Hessel

Stéphane-Hessel_600Ha muerto Stéphane Hessel, autor del libro que inspiró el movimiento español de los indignados. La triste noticia en México no tiene mucho espacio frente a la detención de la señora Elba Esther Gordillo, pero es justo recordar a un hombre extraordinario. El 25 de mayo de 2011 publiqué en este mismo espacio un breve artículo a propósito de su famoso libro. Aquí se los comparto de nuevo.

Stépanhe Hessel, héroe de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), escribió un texto que está siendo leído profusamente en Europa, en especial por los jóvenes, a quienes lo dirige el diplomático y escritor nacido en Berlín (1917).

El opúsculo se titula “¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica” (“Indignez vous!”). Apareció en Francia para la navidad de 2010 y en marzo de este año se publicó en español. Con ventas de millones de ejemplares y distribución por las redes es imposible conocer su penetración, pero las protestas que sacuden España estos días y el Movimiento de indignados 15-M encontraron inspiración en sus ideas.

La edición castellana es prologada magistralmente por José Luis Sampedro, quien así la presenta: “¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia… ¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados”.

“¡Indignaos!” es un llamado a la acción contra el inmovilismo excluyente; a rechazar las inequidades que sufren millones de habitantes del planeta. Es un poderoso argumento en favor de la dignidad. Un antídoto contra la desmemoria. Una proclama no violenta: “Estoy convencido que el futuro pertenece a la no-violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Por esta vía la humanidad deberá franquear su próxima etapa… El terrorismo no es eficaz. En la noción de eficacia, es necesaria una esperanza no-violenta”.

“¡Indignaos!” es, también, el recordatorio de un imperativo de la condición humana. La denuncia de actitudes egoístas: “La gran diferencia que existe entre los muy pobres y los muy ricos no deja de crecer. Se trata de una innovación de los siglos XX y XXI. Los muy pobres del mundo de hoy ganan apenas dos dólares al día. No se puede dejar que esta diferencia se haga más profunda todavía. La constatación de este hecho debería suscitar por sí misma un compromiso.”

Prisionero en campos de concentración nazis, de donde salió para colaborar al lado de hombres extraordinarios en la redacción de los derechos universales, Hessel dirige su mensaje sin cortapisas: “A los jóvenes, les digo: mirad alrededor de vosotros, encontraréis temas que justifiquen vuestra indignación –el trato que se da a los inmigrantes, a los indocumentados, a los gitanos. Encontraréis situaciones concretas que os empujarán a llevar a cabo una acción ciudadana de importancia. ¡Buscad y encontraréis!”.

Hagamos un llamado, concluye Hessel, a una insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que proponen como horizonte el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles, de la cultura y enaltecen la competencia de todos contra todos. La peor de las actitudes, dice a los jóvenes del siglo XXI, es la indiferencia.

 

Día del estudiante y revueltas juveniles

Stépanhe Hessel, héroe de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), escribió un texto que está siendo leído profusamente en Europa, en especial por los jóvenes, a quienes lo dirige el diplomático y escritor nacido en Berlín (1917).

El opúsculo se titula “¡Indignaos!” (“Indignez vous!”). Apareció en Francia para la navidad de 2010 y en marzo de este año se publicó en español. Con ventas de millones de ejemplares y distribución por las redes es imposible conocer su penetración, pero las protestas que sacuden España estos días y el Movimiento de indignados 15-M encontraron inspiración en sus ideas.

La edición castellana es prologada magistralmente por José Luis Sampedro, quien así la presenta: “¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia… ¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados”.

“¡Indignaos!” es un llamado a la acción contra el inmovilismo excluyente; a rechazar las inequidades que sufren millones de habitantes del planeta. Es un poderoso argumento en favor de la dignidad. Un antídoto contra la desmemoria. Una proclama no violenta: “Estoy convencido que el futuro pertenece a la no-violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Por esta vía la humanidad deberá franquear su próxima etapa… El terrorismo no es eficaz. En la noción de eficacia, es necesaria una esperanza no-violenta”.

“¡Indignaos!” es, también, el recordatorio de un imperativo de la condición humana. La denuncia de actitudes egoístas: “La gran diferencia que existe entre los muy pobres y los muy ricos… no deja de crecer. Se trata de una innovación de los siglos XX y XXI. Los muy pobres del mundo de hoy ganan apenas dos dólares al día. No se puede dejar que esta diferencia se haga más profunda todavía. La constatación de este hecho debería suscitar por sí misma un compromiso.”

Prisionero en campos de concentración nazis, de donde salió para colaborar al lado de hombres extraordinarios en la redacción de los derechos universales, Hessel dirige su mensaje sin cortapisas: “A los jóvenes, les digo: mirad alrededor de vosotros, encontraréis temas que justifiquen vuestra indignación –el trato que se da a los inmigrantes, a los indocumentados, a los gitanos. Encontraréis situaciones concretas que os empujarán a llevar a cabo una acción ciudadana de importancia. ¡Buscad y encontraréis!”.

Hagamos un llamado, concluye Hessel, a una insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que proponen como horizonte el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles, de la cultura y enaltecen la competencia de todos contra todos. La peor de las actitudes, dice a los jóvenes del siglo XXI, es la indiferencia. Twitter@soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario