Blog

Entradas con las etiquetas ‘Infancia’

¿CIUDADANOS O SÚBDITOS?

Simpática me pareció la ceremonia en que la Secretaría de Educación Pública hoy celebró los avances de la reforma educativa. ¡Hasta una exposición montaron!

Este espíritu nacional sí que es singular (aquí significa festivo y optimista).

No sé qué pensar. O tal vez sí lo sé, pero no estoy seguro de decirlo tal como lo pienso. No quiero ofender buenas conciencias pedagógicas.

Leer más…

LEY DE DERECHOS DE LOS NIÑOS… ¡SIN NIÑOS!

La semana pasado se anunció en medios locales que el Congreso del Estado realizará un foro para (dice el editorial de El Comentario) “analizar, debatir y enriquecer el contenido de la Ley de los Derechos y Deberes de Niñas, Niños y Adolescentes del estado de Colima”. Loable, sin duda.

Sigo la nota: “La intención fundamental es homologar las disposiciones constitucionales y armonizarlas con la ley general aprobada por el Congreso de la Unión. El objetivo también es lograr que los menores de edad en la entidad tengan garantizado el pleno ejercicio de sus derechos”. ¡Veremos adelante si es congruente la propuesta con el objetivo!

Para el magnánimo fin están convocados casi todos los que deben participar: los DIF estatal y municipal, la Comisión estatal de derechos humanos, la procuraduría de defensa del menor, el consejo tutelar, distintas secretarías (Educación, Salud, Desarrollo Social, entre otras), y también la “sociedad civil”.

Casi todos, dije bien y reitero. Solo faltaron los más importantes. ¿Adivinaron? Pues sí: niñas, niños y adolescentes. Son los adultos, de nuevo, los que van a actualizar los derechos y deberes, negando el de participar y decidir ellos TAMBIÉN. ¡Fatal comienzo!

Leer más…

DEFENDER LA CIUDAD RECUPERÁNDOLA

Leyendo el libro “Apuntes sobre educación” (Buenos Aires, Losada, 2012), del pedagogo italiano Francesco Tonucci, recordé las sensaciones que me produjeron las populosas calles de la ciudad argentina de Córdoba, por lo menos en la zona que habité: que las ciudades en manos de los ciudadanos que las transitan, se ejercitan, toman café o mate en las aceras, son ciudades menos proclives a la violencia. No es que Córdoba sea un paraíso de la convivencia, pero es que ciudades en manos de ciudadanos no estarán en manos de los delincuentes o las organizaciones criminales, o serán menos vulnerables.

El libro de Tonucci es un repaso de la educación y la vida en las ciudades a partir de los puntos de vista de los niños; eso lo hace un objeto preciado. No es solo la sabiduría de un viejo maestro, sino las opiniones que recogió en ciudades italianas y argentinas conversando con niños, complementadas con las curiosas preguntas que el propio Tonucci nos asesta para ponernos de cabeza y cuestionarnos las creencias que damos por sentadas de una vez y para siempre.

Tonucci nos recuerda que hay dos maneras de trabajar por la seguridad de una ciudad: con los sistemas de defensa (policías, alarmas, sistemas de vigilancia, cámaras, armas, patrullas), o con la participación ciudadana. La primera es ineficiente e insuficiente. Los ejemplos abundan, pero quizá el mejor caso (peor por sus efectos) sean los Estados Unidos. Enormes gastos militares, ejércitos poderosos aparcados en todas las esquinas del mundo, policías modernas, entrenadas, ciudadanos armados… y los resultados son cruentos. Ejemplifica: en 2001 murieron tres mil personas en las Torres Gemelas, pero treinta mil por armas de fuego.

Leer más…

¿FELIZ DÍA DEL NIÑO?

047n1soc-1La realidad de la niñez en muchas regiones del mundo es innombrable: niñas y niños obligados a trabajar mientras sus padres no encuentran empleo, tienen uno de ínfimos ingresos o sobreviven en la marginalidad de la economía de mercado. Elocuente e irrefutable expresión de sociedades injustas. El guión parece escrito por un maestro del terror, pero es la cotidianidad de millones de habitantes de la tierra, especialmente entre los latinoamericanos, el subcontinente más injusto.

A los infantes trabajadores se suman los niños usados en las guerras, un problema tan inocultable que ya la UNESCO redactó en 2011 un informe (“Una crisis encubierta: conflictos armados y educación”). En dicho informe el organismo de las Naciones Unidas sostuvo que poco más del 40 por ciento de los niños que no van a la escuela viven en países azotados por conflictos bélicos.

A ambos debemos agregar recientemente los niños reclutados por el narcotráfico. En su conjunto, dan vida (paradójicamente) a un panorama dramático que ciega o segará muy pronto sus vidas, las de quienes habrán vivido aceleradamente sus años infantiles y saltado de los primeros pasos a la adultez, excluidos de la escuela y de los empleos, confinados a la marginalidad por gobiernos obsesionados con un modelo económico productor masivo de pobreza, generador de una riqueza creciente pero cada vez más concentrada en menos manos.

Leer más…

NIÑOS, EDUCACIÓN Y TELEVISIÓN

IMG_0957En tres meses, a sus recién cumplidos cuatro años, sin saber leer ni escribir, Juan Carlos,  niño de desarrollo normal, ya conoce más de la historia argentina que de la mexicana. Lo admito sin pena. El mérito es de la infancia y su naturaleza, abierta, flexible, relajada, sin temores. Obra de la curiosidad y la imaginación de los niños.

La televisión ha sido el vehículo de aprendizajes que no dejan de sorprenderme; quiero decir, un canal infantil de la televisión pública argentina administrado por el Ministerio de Educación: Pakapaka.

A través de José, a quien apodan Zamba, un niño de rasgos indígenas, originario de Clorinda (provincia de Formosa), y sus peculiares aventuras por la historia, Juan Carlos fue aprendiendo sin querer, ni buscarlo nosotros. De la mano de personajes como José de San Martín, “el niño que lo sabe todo” y el Capitán Realista, con invitados como Simón Bolívar, el doctor Ramón Carrillo, Manuel Belgrano, Florentino Ameghino, Atahualpa Yupanqui y alguna vez Frida Kahlo, los niños se divierten con capítulos bien ideados y hechos, con lenguaje apropiado e inteligente, sin concesiones bobas.

Juan Carlos canta con alegría mientras ve la televisión, cuando caminamos por la calles o a solas en su cuarto. Más de una vez me habla de la libertad, y fustiga, en sus palabras, a quienes no permiten hablar, reunirse, comprar libros o escuchar la música preferida, como enseña el capítulo que narra la dictadura argentina. El grito de batalla de San Martín, “seamos libres, que lo demás no importa nada”, es coreado por él y Mariana con naturalidad y frecuencia.

Está claro que no toda la educación a lo largo de la formación puede ser una calca de esta propuesta educativa del ministerio argentino, pero para los pequeños de su edad es una manera de conocer el país, sus luchas, su música, su riqueza. Y de sembrar la simiente del ciudadano con el tratamiento didáctico de temas como la dictadura, la democracia, la libertad, la defensa de la soberanía, la historia.

No quiero decir con esto que toda la televisión argentina es fantástica. Es verdad, también hay basura, pero tienen alternativas. Mirando los programas con Juan Carlos y con Mariana no podemos dejar de sentir envidia por estas opciones que tienen los niños argentinos, comparadas con las estupideces que tienen que consumir los niños mexicanos, condenados en su gran mayoría a una pobre oferta a la altura de las narices de los dueños de Televisa o TV Azteca.

Bueno, me dirán algunos, pero en México (como acá) pueden ver otros canales en televisión de paga, pero acá, y es el fondo, estoy hablando de la propuesta pedagógica del gobierno para educar a los niños a través del más poderoso medio que podrían disponer, además de la escuela y los maestros. Esa es la diferencia: un gobierno que también educa con buenas propuestas.