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Entradas con las etiquetas ‘Justicia social’

¿BATALLAS PERDIDAS?

El mundo es injusto. O no es justo. O no es suficientemente justo. O no es humanamente justo. Cuando escribo mundo, no aludo al espacio planetario que habitamos, apenas una minúscula gota; tampoco al creado por Dios en siete días. Hablo, es decir, escribo, pensando en las sociedades hechas por los seres humanos y, más concretamente, en esta donde vivimos.

Algunos indicios revelan un estado de descomposición que, por lo menos, tendría que alertarnos sobre lo que hacemos en el metro cuadrado más próximo.

Esta mañana leo en un periódico de Jalisco que un par de hombres fueron enviados al penal de Puente Grande por haber golpeado a una perra. No tengo animadversiones, no odio los animales, pero si la justicia de los hombres y las leyes fuera tan expedita cuando de juzgar a los que apuñalan pueblos, a los que asesinan de hambre, mutilan ilusiones, saquean las finanzas públicas o viven parasitariamente a costa del propio estado, encontraría alguna razón para creer que avanzamos no en dirección a la barbarie.

Hoy se cumplen once meses de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Y, me temo, pasarán 12 meses, 2 años, 5, 11, y aquí seguiremos, en la pomposamente llamada sociedad del conocimiento, sin conocer exactamente qué sucedió aquella infausta noche que exhibió la putrefacta descomposición del estado. Y los padres y familiares, mientras, seguirán vagando, de allá para acá, con la única respuesta oficial de cansarlos y apelar a la desmemoria colectiva.

No sé cuál es el diagnóstico que hace cada cual. Si es que importa o lo hacen. El mío, en días así, está lejos de creer que la humanidad gana la batalla contra la locura.

Analfabetismo e injusticia social

La Unesco recordó recientemente que en el mundo uno de cada cinco adultos no está alfabetizado, de ellos dos terceras partes son mujeres, mientras que 67.4 millones de niños no están escolarizados.

Decía el pedagogo brasileño Paulo Freire que el analfabetismo no es una hierba dañina sino expresión de una sociedad injusta.

El siglo veinte mexicano fue testigo de un extraordinario esfuerzo en la materia. En cien años pasamos de un analfabetismo en el 90 por ciento de la población, al 7 por ciento; sin embargo, ese porcentaje equivale a seis millones de mexicanos adultos que no saben leer ni escribir, que nunca pisaron un aula o fueron expulsados temprano.

Si la cifra es alta, lo más dramático es que una década atrás eran también seis millones. Discutir el rezago educativo y el analfabetismo es obligado, ahora que se analizará en el Senado de la república la obligatoriedad del bachillerato.

Los números son rojos. En pleno siglo XXI, en la llamada era del conocimiento, el sistema educativo nacional tiene 34 millones de estudiantes, y 33 millones de mexicanos mayores de 15 años no concluyeron la secundaria, a pesar de tratarse de un derecho constitucional.

Al paso que vamos, la solución podría consumirnos buena parte del siglo XXI. Sin educación, no hay que olvidarlo nunca, no existe sociedad democrática. Y una sociedad con ciudadanos educados no garantiza la democracia, pero sin ellos es imposible.

Fuente: Ángel Guardián