Blog

Entradas con las etiquetas ‘Medios y educación’

Maestros de América Latina

FB_MAESTROS_DE_AMERICA_LATINAEn las últimas semanas mi agenda laboral cambió sustancialmente. La placidez de hace tres meses dio paso a un ritmo de montaña rusa, con subidas lentas y descensos vertiginosos; una semana intensa, sábado y domingo incluidos, otra más reposada. Entre unas y otras voy saltando hacia espacios indispensables para conservar la compañía de lecturas y algunos trazos de escritura; incluyo videos siempre ilustrativos.

Entre esos videos, en semanas recientes, dediqué muchos minutos a la serie “Maestros de América Latina”, una producción del Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la República Argentina, creado en 2005 durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Los objetivos de Canal Encuentro, informa su portal, son los siguientes:

-Contribuir a la equidad en el acceso al conocimiento para todos los habitantes de la Argentina y países de la región, independientemente de lugar de residencia o condición social.

-Brindar a las escuelas contenidos televisivos y multimedia que aporten a la calidad de la educación argentina.

-Ofrecer herramientas innovadoras para facilitar y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje en el marco de los desafíos actuales de la educación para la construcción colectiva de una sociedad más justa.

En su propia declaración, Canal Encuentro se define “como medio de comunicación de la TV pública, trabaja en la construcción de ciudadanía, da cuenta de los intereses comunes, muestra imágenes de lo que somos y expresa la diversidad existente. Considera a la audiencia como ciudadanas y ciudadanos sujetos de derecho.” Remata:  “Encuentro es una herramienta pedagógica que aporta a la función social de la enseñanza, tanto para el sistema educativo como para la sociedad en su conjunto. Su programación se orienta a la construcción de una audiencia reflexiva y crítica”.

Entre las innumerables series que produjo, destaco ahora “Maestros de América Latina”, una colección de ocho documentales dedicados a igual número de figuras de la educación en el continente: Gabriela Mistral (Chile), Domingo Faustino Sarmiento (Argentina), Jesualdo Sosa (Uruguay), José Carlos Mariátegui (Perú), José Martí (Cuba), Paulo Freire (Brasil), Simón Rodríguez (Venezuela) y José Vasconcelos (México).

Cada uno de los documentales deriva reflexiones interesantes pero no hay espacio para extenderse. Dejo, por ahora, la recomendación para que los estudiantes de educación, los profesores, puedan visitar la página del Canal y aprender un poco más (o descubrir) de los personajes de tan alta estima en la pedagogía latinoamericana. Auténticos maestros del pasado, del presente e inspiración del porvenir.

 

CUESTIÓN DE ENFOQUE: LA UNAM Y LOS RECHAZADOS

En una conferencia magistral, Francesco Tonucci sugiere a profesores españoles cambiar el acento en nuestras miradas. Con una sutileza, la perspectiva cambia. Para el común de la gente, dice, un sordo es una persona que no oye. Pero cambia si lo definimos distinto: un sordo es una persona exactamente igual a los demás, pero que no escucha. Se parecen, pero no es lo mismo.

Cuestión de enfoque. Todo depende del énfasis en el manejo de la información. Ejemplos de ello hay abundantes cada día. Los hechos noticiosos no son objetivos, depende de quien lo dice, cómo, para qué, a favor de quién, contra quién, etcétera.

Mi ejemplo es reciente. La UNAM y la publicación de las listas de sus nuevos estudiantes en licenciaturas. Al darse a conocer los resultados del segundo examen, la brevedad de Twitter hace más fácil los titulares de escándalo, del tipo: “Sólo el 11.4% de los examinados ingresarán a la UNAM”. Las cifras, sin leer la información, son escandalosas.

Desglosada la nota, puesta en contexto, la perspectiva es otra. Veamos el marco más amplio. Hay dos formas de ingresar a la UNAM: mediante el cuestionado “pase reglamentado”, es decir, automático, para los estudiantes que egresan de alguno de los dos subsistemas de media superior, el Colegio de Ciencias y Humanidades y la Escuela Nacional Preparatoria; el otro, con exámenes de ingreso. Son dos pruebas las que se organizan en la máxima casa de estudios del país. El titular citado en el párrafo anterior explica parcialmente los datos. Los tergiversa. O desinforma. O mal informa.

Los datos completos pueden ilustrar otros juicios. Con pase reglamentado ingresarán a la UNAM en el nuevo ciclo escolar 27 mil estudiantes. ¡27 mil alumnos! Es toda la población estimada para el siguiente semestre en la Universidad de Colima. No es desdeñable.

Súmense a ellos los 11,490 aceptados del primer examen, en febrero, y los 6,893 del más reciente. En total, 46 mil estudiantes. Un dato diferente al que un lector despistado, apresurado o cándido puede deducir de la nota imaginaria que da pie a este artículo.

Para situar los progresos en la materia, la UNAM informó en comunicado oficial que entre 2007, inicio de la gestión del actual rector, y el nuevo ciclo escolar, ingresarán ocho mil estudiantes más, para pasar de una matrícula de 299 mil estudiantes en aquel año, a más de 340 mil en el inminente ciclo escolar.

El problema del acceso a la educación superior en México es grave y no pretendo suavizarlo. Entiéndase mi postura. Intento ilustrar el manejo mediático. Los juicios del tipo aquí cuestionado, que responsabilizan a una institución, la UNAM en el país, la UdeC en Colima, son peligrosos, porque eximen de la responsabilidad al Estado en sus distintos niveles, que sigue fallando a la hora de ampliar las posibilidades de crear instituciones de educación superior suficientes y de la calidad más alta.

LA COSTUMBRE DE MENTIR

El 15 de junio en su cuenta de Twitter Alfredo Llorente, director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), escribió: “México es el único país del mundo que brinda servicios educativos a sus connacionales en el exterior”. Me sorprendió la afirmación y la leí una, dos veces. No es una ligereza lo que dijo: es una mentira.

¿Cómo se puede mentir con esa desfachatez? Pensé. Y heme aquí, intentando responderme.

No sé cuál es la fuente en que se basó, si es un dato de alguno de sus asesores, si lo informaron mal o si nada más se le ocurrió descubrir el hilo negro. Un sólo ejemplo de otro país en el mundo sería suficiente para demostrar la mentira. Se lo mostré en Twitter pocos minutos después con el caso de Argentina, del cual supe por comentarios de usuarios reales. Desde la página principal de su Ministerio de Educación se puede abrir una liga que orienta sobre los servicios que tienen los argentinos en cualquier parte del mundo. Allí está a la vista.

Leer más…

GRACIAS A EL COMENTARIO

He sido colaborador del periódico El Comentario desde hace más de una década. Mi paso fue, es un hábito gozoso, una disciplina fuera de horarios laborales que implica leer, estudiar, escribir, revisar, corregir y exponerme a la mirada de otros, de quienes siempre se aprende.

Fueron las páginas de este periódico donde se publicaron por primera vez los artículos que formaban parte del proyecto que luego se convirtió en un libro, “Figuras y paisajes de la educación”, que me brindó y sigue regalando alegrías.

Escribir en medios periodísticos para compartir reflexiones breves con lectores no especializados es parte de mi perspectiva pedagógica. Me interesa el intercambio con colegas, pero creo que es una responsabilidad democrática de los académicos la promoción del debate público más amplio, en mi caso, sobre temas educativos.

Tener espacio en medios impresos es un privilegio invaluable. En estos años, en las páginas de El Comentario escribí con libertad de los temas que elegí, en la extensión que decidí y nunca recibí línea de nadie. Debo confesar que sólo una vez un rector, cuyo nombre no viene al caso, me llamó a su despacho para informarme que había recibido una llamada de gobierno del Estado por un artículo, y me dio su respaldo. Al despedirnos su mano abierta me confirmó su sinceridad y el respeto a mi libertad.

Escribir en medios es una oportunidad y es un derecho al que nunca renuncié ni renunciaré. Un año después de haber tomado decisiones trascendentales en mi vida, con la distancia de por medio, con el pausado tiempo para la reflexión, he trazado y confirmado metas para el futuro. En 2014 atisbo inéditos retos profesionales e intelectuales: me dedicaré a nuevos proyectos de escritura y al proyecto de investigación en que laboro.

Para concentrarme en esa agenda de trabajo me alejaré por un tiempo de las páginas de El Comentario. Regresaré cuando sea propicio y lo acordemos con los directivos del periódico. Agradezco el respeto que me brindó todo el equipo, desde Roberto Guzmán, quien me abrió las puertas, a su actual director, Daniel Peláez.

¡Hasta entonces, hasta siempre!

Twitter@soyyanez