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La UdeC y los rankings universitarios

Consigue_UdeC_recurso_para_infraestructura_webDistintos medios locales recuperaron la noticia sobre la publicación del Ranking Nacional de Universidades Mexicanas, que ubica a la Universidad de Colima en el lugar 23. Las opiniones son contrastantes: al obtener 29 de 100 puntos, unos la reprueban; otros ponderan su ubicación en un conjunto donde existen cientos de universidades e instituciones de educación superior públicas y privadas. Qué si es buena la posición o no, que si avanzó o no, dependerá de los argumentos que se sostengan, de la intención, de la información procesada y claridad analítica, entre otros factores.

El tímido debate es buen pretexto para recordar la relatividad de los rankings, los cuestionamiento sobre su uso y ocasión propicia para recordatorios básicos.

En 2013 se publicó un libro llamado Rostros de la Universidad de Colima. Sus indicadores institucionales en PIFI, CUMex y rankings internacionales, que coordiné con un equipo de colaboradores. El último capítulo justamente se dedica al tema. Lo llamamos: “La Universidad de Colima en el contexto internacional. Los rankings mundiales”.

El capítulo expone la posición de la UdeC en cuatro de las más importantes clasificaciones internacionales (Ranking mundial de universidades en la web, QS World University Ranking, The Times Higher Education World University Ranking y el Academic Ranking World University). Antes, advertimos algunas ideas comunes en el medio. A continuación, un repaso.

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75 AÑOS DE UNIVERSIDAD EN COLIMA

UdeCI. Un año antes se anunció el festejo del 75 aniversario de la Universidad de Colima. La fecha es digna de celebración, y de reflexiones sobre la historia, el presente y el futuro de la máxima de casa de estudios en la entidad. Ocasiones así no pueden pasar de largo, porque se conmemora una gran historia, todavía joven si se la compara con el nacimiento de las universidades o con las más añejas del continente, pero también invita al festejo por el futuro.

António Nóvoa, rector de la Universidad de Lisboa, afirma que dentro de cien años muchas de las empresas, corporaciones e incluso países habrán desaparecido, pero las universidades seguirán, con otro rostro, otras condiciones y complicados desafíos. ¿Cómo será esa universidad? Más allá de algunas especulaciones, no tenemos ninguna certeza; excepto que será distinta y que su futuro depende, en buena medida, del presente.

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Límites de la excelencia

La European University Association en un documento de 2005 declaró dos principios respecto al tema de la calidad. El primero me interesa comentar: “Ninguna universidad puede ser excelente en todas las áreas. Es el viejo dilema entre cantidad y calidad”.

Es un principio controvertido (acota discursos grandilocuentes), sin duda, pero realista. Reconoce la evidencia palmaria de que no se puede ser excelente en todas las áreas, o por lo menos no al mismo tiempo. Muchos factores explican desarrollo desigual: distintas funciones de las universidades, niveles de madurez, recursos, grados de compromiso y tradiciones, entre otros.

Aceptar el principio no significa la renuncia a trabajar en todas las áreas, o impulsar unas en desmedro de otras. Significa, desde mi perspectiva, comprensión de que normalmente unas están más cerca de alcanzar parámetros deseables, que se necesitan estrategias adecuadas a cada condición y, sobre todo, que no es justo usar el mismo rasero para ámbitos heterogéneos.

Pensemos en las facultades de una universidad: entre aquellas con 50 años de vida y unas con 10 habrá diferencias inherentes en principio solo a la antigüedad. Juzgarlas a todas con las mismas exigencias podría ahondar la diferencia, condenando a las de menor avance.

Por eso –y más razones-, los rankings universitarios que circulan en el mundo con fuerte impacto mediático no son confiables, pues cada uno atiende ciertas variables, con base en las cuales se califica a toda la universidad. Dichos atributos son valiosos pero referidos a una porción.

La aceptación del principio de la asociación europea es también un gesto de responsabilidad, muestra de comprensión de la dificultad de los procesos de transformación institucional. Pretender que todas las áreas caminen la misma ruta en igual tiempo podría traducirse en un ejercicio semejante a hacer rodar un triciclo con ruedas de distintos tamaños o, peor, con llantas redondas y cuadras.

Fuente: Periódico El Comentario