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Entradas con las etiquetas ‘Sistema educativo nacional’

La educación no es una buena noticia

Varias notas de temas educativos ocupan mi mesa de trabajo en los últimos días. La mayoría consigna malas noticias, hechos que algunos festejan, que exhiben carencias o incompetencias. El panorama parece sombrío. Repaso en resumen.

Un par de informes recientes de la OCDE, el llamado nuevo gurú de la educación, coloca a nuestro sistema escolar, especialmente a los maestros, sendos golpes mediáticos. Por un lado, dice el organismo multinacional que los profesores mexicanos están mal preparados –según ellos mismos, refiere- y son campeones en ausentismo. Las cifras son escalofriantes: dos tercios de los maestros de educación básica tienen problemas de asistencia a sus centros escolares, medido con dos indicadores: ausentismo y retardos.

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La calidad de nuestros profesores

La nota sobre los cientos de miles de estudiantes que abandonan el bachillerato, los rechazados de las instituciones de educación superior y la publicación de los resultados del cuarto concurso nacional para el otorgamiento de plazas docentes en educación básica pusieron de nuevo al sistema escolar en la picota. Cada uno de los problemas tiene una complejidad particular, pero en lo profundo un origen común, ligado al funcionamiento del sistema político y a la prioridad que ha representado ayer y hoy la educación en el país.

En el tema de los docentes era previsible el escenario y los juicios. Esa es una primera constatación que, vista desde fuera de nuestra realidad, es desconcertante: ya conocemos los problemas y buena parte de lo que ignoramos, pero hemos avanzado poco en resolverlos. ¿Qué significa tal confirmación?

-Como en las ediciones previas del concurso nacional los resultados no exhiben excelencia, aunque la SEP ha cambiado la clasificación de los resultados (aprobados-reprobados, aceptable-requiere nivelación-no aceptable y la actual) Los titulares periodísticos de esos días fueron lapidarios y no preciso abundar. Leer más…

La deducibilidad de las colegiaturas

Como es sabido, el presidente Felipe Calderón anunció la semana anterior una medida fiscal que hará posible la deducibilidad de las colegiaturas de preescolar a bachillerato. De inmediato la decisión atrajo la atención de expertos y organizaciones que analizaron sus implicaciones, la ponderaron o descalificaron.

Según el cuarto informe presidencial, en el ciclo escolar 2009-2010, de una matrícula de 25 millones y medio de estudiantes en educación básica, el 9.17 por ciento acuden a escuelas particulares. En la educación media superior, de cuatro millones de alumnos el 17.72 por ciento son de escuelas de paga. Sólo para completar el recorrido: es la enseñanza superior donde, proporcionalmente, se ubica el mayor peso de la matrícula privada, con el 32.25 por ciento, y dentro de dicho tipo educativo, en posgrado 48 de cada cien estudiantes asisten a instituciones particulares.

Se estima que la medida anunciada por el presidente beneficiaría potencialmente a un millón y medio de hogares que pagan colegiaturas, poco más del 10 por ciento de la matrícula en los niveles educativos contemplados. Mucho o poco, depende del enfoque.

Entre los cuestionamientos al decreto se denuncia su talante privatizador, lo que se objeta desde otras posturas. Lo cierto es que los gobiernos y modelos que han apostado a la privatización y a la supresión de la inversión en educación pública la tienen entre sus recomendaciones.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía, ha dicho que el siguiente paso a las deducciones fiscales es la entrega de vales para que los padres paguen en la escuela que desean para sus hijos, una de las ilusiones del paradisíaco sueño neoliberal de convertir al sistema escolar en un gran mercado. Medida que, se recordará, insinuara Vicente Fox, y de larga data en Estados Unidos, cuyos resultados ni Milton Friedman reconoció como afortunados.

Del debate otra vertiente resalta: según las cuentas oficiales el monto que costaría la medida es de 13 mil millones de pesos (también se dice que entre 11 y 13 mil millones). El gobierno federal asegura que tal cantidad no generaría dificultades. Entonces, el rector de la UNAM preguntó con ironía, palabras más palabras menos: ¿verdad que si se quiere hay recursos para apoyar la educación?

Trece mil millones de pesos, dice Narro Robles, representan la mitad de los recursos necesarios para acabar con el analfabetismo en el país, e invita a preguntarnos: ¿no habría válido la pena dicha inversión ya, para hacer que todos los mexicanos mayores de edad aprendieran a leer y escribir?

Frente a la decisión son muchos los cuestionamientos de distinta índole (política, cultural, ética, pedagógica) que hoy resurgen. Quienes decidieron la medida no los responderán, dice Manuel Gil Antón, pero nosotros tenemos la obligación de ponerlos sobre la mesa, en los periódicos y en los espacios de la reflexión social. twitter@soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario

La deducibilidad de las colegiaturas

El anuncio del presidente Calderón sobre la deducibilidad de las colegiaturas desató polémica. Aplausos en algunos sectores y una salva de críticas recibieron la decisión presidencial.

Se estima que la medida podría beneficiar a un millón y medio de familias. En su conjunto, una matrícula en escuelas privadas de tres millones de estudiantes, poco más del 10 por ciento del total del jardín de niños a bachillerato.

Entre las aristas del tema una me preocupa: la justificación de que se estimulará el sacrificio, lo dicen así, de quienes pagan colegiaturas. Entonces, pregunto: ¿quién envía a sus hijos a la escuela pública no se esfuerza?

Hay una peligrosa suposición muy discutible: sólo en las escuelas privadas se hacen esfuerzos dignos de reconocimiento y, por tanto, ameritan ser recompensados. ¿Y el otro 90 por ciento de los mexicanos que estudian en las miles de escuelas públicas, muchas de ellas en condiciones paupérrimas?

En un contexto de enorme pobreza hay otras interrogantes: ¿cuántos mexicanos y colimenses tienen condiciones económicas para pagar colegiaturas y demás gastos que implican las escuelas particulares? ¿Es la escuela privada una opción al alcance de todos los mexicanos?

La discusión obliga de nuevo a la afirmación de que un estado democrático tiene el deber de proporcionar educación pública de calidad.

Finalmente, según cálculos oficiales el costo de la medida será de 13 mil millones de pesos. Dicha cantidad, dice el rector de la UNAM, representa la mitad de los recursos para acabar con el analfabetismo en el país. Pregunto: ¿desde hace décadas no habría válido la pena tal inversión para que seis millones de mexicanos aprendieran a leer y escribir?

Fuente: Ángel Guardián

Perspectivas para la educación

La inconclusa aprobación de la reforma constitucional que haría obligatoria y gratuita la educación media superior no es suficiente para mirar con optimismo la educación mexicana en 2011.

Siendo insuficiente, fuera de ella no encuentro otro signo alentador ante la urgente y rancia necesidad de transformar el sistema educativo nacional: las variables fundamentales siguen intactas para suponer cambios en el mediano y largo plazos. Estamos perdiendo, seguimos agotando el tiempo para mejorar la formación de los niños que hoy están en la puerta del sistema escolar.

Pero el cuadro es aún más crítico. Si la situación no apunta a su corrección, tampoco hay certidumbre de que se conserve. Puede ser peor, sin duda, particularmente frente a dos poderosos factores que definen la vida nacional: la economía y la política, es decir, los progresos tímidos que se esperan en el ámbito económico y el candente año preelectoral, de cara a 2012, con las adelantadas campañas, que dejarán casi todo en posición secundaria.

El único signo positivo tampoco es aval medianamente fiable. Aunque algunos agoreros cantan victoria, hacer obligatorio y gratuito el tipo educativo conocido imprecisamente como bachillerato podría elevar el déficit, pues la promesa en ciernes no hay forma de cumplirla sin un giro radical en la historia y apoyar al más desatendido de todos los niveles.

En efecto, en el pasado reciente las reformas constitucionales en México no han garantizado la concreción de lo decretado, así sucedió con el porcentaje del financiamiento para educación en general, y superior en particular, así sucede con la educación básica, cuya referencia es incuestionable en este momento. Ejemplifico; al hacerse obligatoria la educación básica (primaria y secundaria) y constituirse en un derecho para todos los mexicanos, no se avanzó sustancialmente en el cumplimiento de la promesa: hoy, 17 millones de mexicanos mayores de 15 años no han concluido su ciclo secundario, cifra enorme que representa la mitad de la matrícula global del sistema educativo.

No, no parece que 2011 sea un año alentador para la educación mexicana, menos si hacemos caso a una voz preclara como la del novelista Carlos Fuentes quien dijo, recientemente, que el sexenio ya terminó.

Fuente: Periódico El Comentario