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Acceso libre al bachillerato universitario

Hoy leí que dos universidades públicas importantes, como la Autónoma de Puebla y la de Guadalajara, tomaron una decisión aplaudible: todos los aspirantes a sus bachilleratos tendrán espacio seguro y no pasarán por ningún proceso de admisión.

La media superior de la universidad poblana no es muy cuantiosa, pero la UdeG debe ser, con la UNAM, las más grandes en el bachillerato nacional.

La medida podría ser secundada por otros subsistemas o instituciones públicas, habida cuenta de que no habrá las restricciones históricas de espacios físicos o maestros; con ello, de paso, envían el mensaje de que este año calendario no habrá vuelta completa a las aulas.

El anuncio no esconde ni alivia la otra desgracia que pronostica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: un millón 600 mil estudiantes no ingresarán a las aulas de media superior y universitarias.

Entrevistado ayer para dos medios, puse al abandono escolar como uno de los retos cruciales para el sistema educativo mexicano. Si ya era un problema, con la pandemia amenaza convertirse en la tumba para las aspiraciones legítimas de superación de millones de jóvenes y sus familias.

Ojalá las políticas sociales e institucionales contengan la sangría y no sacrifiquen la calidad de los aprendizajes con una estrategia para salir al paso sin soluciones de fondo.

Nada nuevo, pero…

No dijo nada nuevo. Ninguna novedad. Lugares comunes, si somos estrictos en el examen.

Las palabras del nuevo rector de la UNAM sobre la reforma educativa fueron pocas pero contundentes. Tuvieron alguna resonancia en medios y eso magnifica.

La declaración del rector de la UNAM, en palabras de un profesor ordinario, sin blasones ni reconocimiento, difícilmente habría sido recogida en los medios, en cualquier medio. Pero dichas por el rector de la máxima casa de estudios del país son un misil que ya debe estar generando respuesta oficial.

No porque lo dijo el rector unamita el gobierno federal está obligado a detonar esa otra reforma propiamente educativa. Pero ahora, porque también él puso el dedo en la llaga y no solo una manada de alborotadores y rompedores de clases.

La bola está de nuevo en la cancha gubernamental.

TUCA FERRETI EN DOS TIEMPOS

TucaMayo de 1991. Como había soñado, dos años después de terminar la licenciatura empecé los estudios de posgrado en la UNAM. La Facultad de Filosofía y Letras me acogió para cursar la maestría y el doctorado en pedagogía. La experiencia académica y personal fue definitiva en mi vida. Pero no es el tema, hoy es el fútbol.

Apenas llegar al DF se jugaba la final del campeonato entre dos de los más encarnizados rivales: Pumas y América. El primer partido fue en el Azteca y el segundo, definitivo, en el Estadio Olímpico Universitario. Apenas ponerse a la venta hice la fila más larga que recuerdo, pero conseguí boleto para presenciar la gran final.

El domingo, temprano, me preparé para llegar con anticipación. Desde la Colonia Narvarte salí puntual por toda la avenida Universidad. CU era una romería.

El partido fue tensión permanente. Los dos equipos tenían en sus alineaciones jugadores de época. El sol del mediodía a plomo reventaba a la afición, como a los futbolistas. El marcador solo pudo romperlo un impresionante disparo que salió del botín de un ya veterano futbolista brasileño. La marca de sus goles era la potencia de la pierna derecha. El bombazo de Ricardo Tuca Ferreti fue una puñalada en el corazón de la nación americanista, que recibió inclemente Adrián Chávez, portero amarillo. Un domingo inolvidable para el equipo de la máxima casa de estudios mexicana. La temporada siguiente el Tuca dejó los botines y con su peculiar estilo malhumorado inició la carrera como director técnico.

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CUESTIÓN DE ENFOQUE: LA UNAM Y LOS RECHAZADOS

En una conferencia magistral, Francesco Tonucci sugiere a profesores españoles cambiar el acento en nuestras miradas. Con una sutileza, la perspectiva cambia. Para el común de la gente, dice, un sordo es una persona que no oye. Pero cambia si lo definimos distinto: un sordo es una persona exactamente igual a los demás, pero que no escucha. Se parecen, pero no es lo mismo.

Cuestión de enfoque. Todo depende del énfasis en el manejo de la información. Ejemplos de ello hay abundantes cada día. Los hechos noticiosos no son objetivos, depende de quien lo dice, cómo, para qué, a favor de quién, contra quién, etcétera.

Mi ejemplo es reciente. La UNAM y la publicación de las listas de sus nuevos estudiantes en licenciaturas. Al darse a conocer los resultados del segundo examen, la brevedad de Twitter hace más fácil los titulares de escándalo, del tipo: “Sólo el 11.4% de los examinados ingresarán a la UNAM”. Las cifras, sin leer la información, son escandalosas.

Desglosada la nota, puesta en contexto, la perspectiva es otra. Veamos el marco más amplio. Hay dos formas de ingresar a la UNAM: mediante el cuestionado “pase reglamentado”, es decir, automático, para los estudiantes que egresan de alguno de los dos subsistemas de media superior, el Colegio de Ciencias y Humanidades y la Escuela Nacional Preparatoria; el otro, con exámenes de ingreso. Son dos pruebas las que se organizan en la máxima casa de estudios del país. El titular citado en el párrafo anterior explica parcialmente los datos. Los tergiversa. O desinforma. O mal informa.

Los datos completos pueden ilustrar otros juicios. Con pase reglamentado ingresarán a la UNAM en el nuevo ciclo escolar 27 mil estudiantes. ¡27 mil alumnos! Es toda la población estimada para el siguiente semestre en la Universidad de Colima. No es desdeñable.

Súmense a ellos los 11,490 aceptados del primer examen, en febrero, y los 6,893 del más reciente. En total, 46 mil estudiantes. Un dato diferente al que un lector despistado, apresurado o cándido puede deducir de la nota imaginaria que da pie a este artículo.

Para situar los progresos en la materia, la UNAM informó en comunicado oficial que entre 2007, inicio de la gestión del actual rector, y el nuevo ciclo escolar, ingresarán ocho mil estudiantes más, para pasar de una matrícula de 299 mil estudiantes en aquel año, a más de 340 mil en el inminente ciclo escolar.

El problema del acceso a la educación superior en México es grave y no pretendo suavizarlo. Entiéndase mi postura. Intento ilustrar el manejo mediático. Los juicios del tipo aquí cuestionado, que responsabilizan a una institución, la UNAM en el país, la UdeC en Colima, son peligrosos, porque eximen de la responsabilidad al Estado en sus distintos niveles, que sigue fallando a la hora de ampliar las posibilidades de crear instituciones de educación superior suficientes y de la calidad más alta.

SABINA Y YO

vinilo-promo-joaquin-sabina-el-hombre-de-traje-gris-15459-MLA20102310911_052014-FLo mío con Joaquín Sabina fue amor a primer escucha. Habrá sido en 1991 o 1992. Estaba en el Distrito Federal, estudiando en la UNAM. Entonces, como ahora, disfrutaba caminar sin rumbo, silencioso, solitario. Así llegaba a Ciudad Universitaria; una ilusión juvenil en sí misma.

A veces bajaba a la Facultad de Filosofía y Letras desde el estadio universitario, luego de tomar el colectivo en la esquina de mi departamento, entre Xola y Universidad, colonia Narvarte. Otras, subía desde el metro Copilco, cuando viajaba desde la estación más cercana, Etiopía.

Ya en Filosofía, antes de las clases o estudiar en la Biblioteca Samuel Ramos, deambulaba por la romería de los pasillos aledaños. Una mañana mis oídos descubrieron a Sabina. Me quedé parado, dudé unos instante, regresé y tomé el disco: El hombre del traje gris. No pude escucharlo de inmediato; no tenía forma, así que debí esperar la próxima visita a la casa familiar. Fue pronto: ese o el siguiente fin de semana. Me encerré la tarde del viernes y lo escuché en mi equipo todavía nuevo, hasta aprenderlo de memoria, cada canción y cada verso.

De allí a la fecha, 23 o 24 años, ¡qué más da!, ninguna desavenencia, ningún conflicto, ningún reproche. Casi siempre el siguiente disco fue mejor, pero sigo escuchando los primeros, aunque uno de ellos, mi favorito, no le guste a Joaquín. Inventario, se llama.

En una semana los aficionados a Sabina tendremos nuevo disco. Ya lo espero con la misma pero cada vez más madura alegría de aquella tarde en que lo descubrí, tirado en el piso de mi habitación.