Lo poco que sabĂa sobre ataques con ácido a mujeres era escalofriante, pero sucedĂa muy lejos de aquĂ. Lo lamentaba, pero bendecĂa vivir en otra esquina del planeta.
El caso de una joven saxofonista en Oaxaca, MarĂa Elena, me llevĂł a leer algunas notas y abrir los ojos a una realidad crudamente prĂłxima.
SegĂşn leo, en distintos puntos del mapa nacional han ocurrido y aumentan.
Con la locura desatada en el clima de crispación que vivimos, me atemoriza que se instalen entre nosotros por la facilidad de cometerlos y la impunidad que nos asfixia, por la manera tan barata en que se cotiza dañar a otros, con motivos a veces superficiales.
MarĂa Elena fue agredida hace varios meses; dice la prensa que hay pruebas, acusado, y no ha pasado nada con la justicia, entre otras razones, porque no existe el delito como tal.
Como decĂa el clásico personaje de HĂ©ctor Suárez: ÂżquĂ© nos pasa? O un ciudadano medianamente indignado: ÂżquĂ© maldita sociedad estamos creando?
