En 2011 alcancé, casi sin darme cuenta, un propósito que había madurado con lentitud: la publicación de mi primer libro. No fue un gesto repentino ni una ambición desbordada, sino resultado
Si la escuela quisiera, podría ser el último bastión contra la estupidez digital. Pero para eso tendría que traicionarse un poco. Tendría que volver a incomodar: exigir lectura lenta en un mundo
Durante siglos, opinar fue un privilegio. Había que saber algo, haber leído algo, pensar algo antes de abrir la boca. Hoy ocurre lo contrario: parecería que no opinar es una anomalía. Las
Una universidad, de cuyo nombre no quiero acordarme, hace algunas semanas celebró con fanfarrias su ascenso en un ranking internacional. Hubo comunicados periodísticos, fotografías, cifras
Hubo una época en la que el analfabetismo consistía en no saber leer. Era una limitación grave, por supuesto. Las personas que no podían descifrar un texto quedaban excluidas de una gran parte de
