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ECOS DEL MUNDIAL

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

brasil2014El f√ļtbol es m√°s que un deporte. Desde hace tiempo su dimensi√≥n econ√≥mica y el alcance que representa super√≥ la imaginaci√≥n de los organizadores de la primera copa mundial en 1930. Los esc√°ndalos que rodean a la FIFA, el organismo supranacional que dicta sus leyes a veces por encima de las legislaciones de cada pa√≠s, no dejan lugar a dudas sobre el poder y el alcance de sus tent√°culos. Dichos esc√°ndalos, nada nuevos, confirman las acusaciones que en su momento hicieran algunos de los m√°s importantes protagonistas, como Diego Armando Maradona.

El mundial de Brasil, que llega al fin de su primera etapa, admite muchas lecturas. La m√°s estrictamente balomp√©dica deja varias notas curiosas y otras cuantas edificantes. Entre las primeras, por ejemplo, dos hermanos jugando en dos pa√≠ses distintos, uno para Ghana, otro para Alemania; una expresi√≥n del nivel de globalizaci√≥n que invade el f√ļtbol, con unos 70 jugadores vistiendo playeras de naciones adoptivas. M√°s curiosidades: Colombia aporta tres entrenadores para equipos latinos (Ecuador, Costa Rica y Honduras), pero import√≥ para su selecci√≥n uno de los tres argentinos que dirigen en el torneo.

Entre las segundas, las noticias que inspiran sentimientos y exaltan esfuerzos colectivos, la más impactante es Costa Rica, ubicada en su grupo con tres campeones mundiales, ganando a dos y empatando con el tercero, para la más histórica de sus pocas actuaciones y la alegría del país. Otros casos son aislados y no tienen la misma consistencia heroica, como Irán sosteniendo durante 90 minutos un empate contra la millonaria delantera argentina, sólo roto por un error arbitral que no marcó un penalti a favor de los iraníes, y una genialidad de Lionel Messi cuando se jugaba el excesivo tiempo complementario.

Un mundial que acort√≥ distancias como pocas veces en la justa, pues fueron regresados a casa en la primera ronda tres campeones mundiales, sin piedad y sin gloria. Un mundial que regala goles y premia el f√ļtbol vistoso, que juega a ganar y no a evitar la derrota. Que no escatima goles y reconfirma la rancia postura de la FIFA, que se niega al uso de la tecnolog√≠a para eliminar las injusticias que miles en el estadio y millones en las pantallas observan. Claro, no son s√≥lo pruritos contra la tecnolog√≠a, sino la posibilidad de inclinar la mesa para donde convenga.

Lo deportivo parece salir indemne y con buenas cuentas. Lo financiero ser√° jugoso para la FIFA, pero Brasil podr√≠a ingresar a un infierno, advertido desde hace un a√Īo, porque la justicia social no encuentra asiento definitivo en los hogares de decenas de millones de brasile√Īos que eventualmente disfrutar√°n la diversi√≥n durante un mes y seguir√°n hundidos en la miseria los pr√≥ximos muchos a√Īos.

Un campeonato privado (la FIFA es el due√Īo) pero masificado, alentado por las marcas m√°s poderosas del planeta. A diferencia de la concesi√≥n c√≠nica de un poco de pan y mucho circo, esta vez el circo del bal√≥n no ser√° suficiente o no ha sido (¬Ņnunca m√°s ser√°?) bastante para callar la miseria, la injusticia y la depravada obsesi√≥n por las riquezas a costa de la universal pasi√≥n deportiva.

Aunque la comercializaci√≥n del f√ļtbol penetra en todas las esferas de la sociedad, se atisban nuevos usos y otras visiones para mirarlo. Las redes sociales son un aliado poderoso de esa otra forma de vivir el mundial. Por otro lado, no s√© cu√°ntos pa√≠ses, pero Argentina, por ejemplo, permiti√≥ no s√≥lo que los ni√Īos y maestros puedan ver los partidos de su selecci√≥n durante la jornada escolar, sino que distribuyeron en las escuelas materiales preparados ex profeso para analizar el mundial como fen√≥meno social y cultural.

Para lo que resta, a los aficionados que disfrutamos ese deporte nos queda esperar que no nos lleguen a cuenta gotas los buenos partidos, que no persistan las injusticias en la cancha o la infamia como la que hicieron contra los jugadores de Costa Rica en la prueba antidopaje después de su victoria contra Italia. Eso, y que gane quien mejor juegue, quien reivindique la victoria limpia y respete al contrincante sin trampa ni violencia.

Un Mundial, en s√≠ntesis, que podr√≠a significar un oasis de buen f√ļtbol y, ojal√°, el punto y aparte en la trascendente, urgente historia de los campeonatos por la justicia social.

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1 Comment

  1. 1K Leonel Arroyo Elizarraraz

    Football is no longer more only a sport; there is much interest economic and even political.
    A country like Brazil that has invested so much money in the world cup, only worth for their residents if they had been champions.
    It is sad to see huge stadiums to side of modest houses.
    In a sport that generates so many gains, it is rare that there is no corruption of by means or trap match.

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