La lluvia de estos dÃas levantó, milagrosa, la naturaleza yerma en la plaza. Al mismo tiempo, espantó los calores nocturnos que apesadumbraban las noches. La de ayer, en especial, nos regaló un
LeÃa absorto un libro de Alessandro Baricco cuando se paró frente a mÃ, tapándome el sol tibio de la mañana fresca. –No me robes el sol, por favor –le pedà amistoso pero enérgico.
–¿Tienes mala pinta? –me dijo sin saludarme. Lo miré sorprendido. Estaba frente a mÃ. No lo esperaba y menos con esa pregunta inicial. La sentà acusatoria, quizá porque me descubrÃa.
El viernes anterior, en la celebración de los 50 años de El Comentario, el rector de la Universidad de Colima, Christian Jorge Torres Ortiz, propuso al director y sus colaboradores realizar una
I. En septiembre de 1991 comencé mi andadura periodÃstica. El motivo es imborrable en esos años mozos: un concierto de Silvio RodrÃguez en el Palacio de los Deportes. VivÃa entonces en el
