En 2015 cumplí casi todo lo que me propuse. No hice todo lo que soñé, pero logré lo que ni siquiera ilusionaba. En el balance final, fue un año estupendo. Hubo amarguras y sinsabores
El estudio en penumbra apenas se iluminaba con la pantalla de la computadora en la mesa de trabajo. La ventana recibía en sus cortinas el tímido viento fresco. Los cantos de las aves en las ramas
En mi programa de lecturas para la temporada dejé al final un libro que conseguí en la reciente Feria Internacional de Guadalajara: Pedagogía de los sueños posibles. Por qué docentes y alumnos
Y cada loco con su diario. Cuando desperté, el diario seguía aquí. El diario justifica los medios (y los fines). ¿O viceversa? Penélope con su diario de piel marrón. Solo es peor el diario no
350 páginas después el objetivo está (casi) cumplido y empiezo los balances. La escritura cotidiana se convirtió en un ejercicio desafiante, habitualmente gozoso; no pocas ocasiones, fue el
