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LECCIONES DE LA REFORMA

Con su habitual sabiduría Philippe Meirieu escribe (“En la escuela hoy”, Barcelona, Octaedro/Rosa Senset, 2004): “¿A qué está sentenciada la pedagogía? A ‘ir haciendo con lo que tiene’ y ‘hacer con’ es, evidentemente, la única manera de ‘hacer’.” Sabias palabras que los reformadores, excepto en condiciones extraordinarias, no deben olvidar jamás. Por eso, hipotetizo, la reforma educativa mexicana está en extinción como proceso de revitalización de prácticas reales en los salones de clase. Por eso los profesores debemos entender que, si no estamos enganchados con los estudiantes, no hay reforma ni suceden los aprendizajes que pretendemos, y ellos aprenderán algo distinto a lo pretendido en el currículum. Me corrijo: eso sucederá de cualquier forma, quizá el matiz es por la distancia entre el documento y la realidad.

Sólo Dios, para quienes existe, puede hacer ‘sin’, es decir, crear de la nada. En las instituciones educativas eso es imposible y hay que transformar sin detenerse. Las metáforas son abundantes para ilustrarlo, como la de reparar el motor de una nave en movimiento, en el aire durante el vuelo, en el agua.

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ARGENTINA: PENAS AJENAS

Monumento_a_la_Bandera_50a_1No es pequeña pretensión la de

considerar que un rápido viaje por tierras de Italia

confiere el derecho de hablar de ellas a alguien más

que a unos amigos interesados y a veces

reticentes por haberse quedado.

José Saramago

Después de vivir unos meses en este país es imposible no sentirse conmovido por dos acontecimientos recientes y entrelazados. Uno tristísimo, el otro, que debiendo ser motivo de regocijo, se ensombreció; ambos dramáticos, de obligada reflexión para los gobiernos argentinos, sus políticos, la sociedad entera y los profesionales de la opinión, incluidos los académicos universitarios.

Por un lado, la ola de saqueos que comenzó en esta provincia de Córdoba, parecía la orden para aflorar un sentimiento reprimido por los sucesivos golpes que han recibido los ciudadanos de este país. Para mucha gente en la calle (no aludiré a los medios, a los gobernantes y opinadores), no hay duda: los saqueos tienen razones políticas, no sociales. Vamos a ver: es un poco difícil separar los ámbitos, pero intento decir que no fueron las motivaciones del hambre o la pobreza (que no están vencidas tampoco) las que condujeron a los saqueos, por lo saqueado y por el modus operandi documentado gráficamente. El móvil de los saqueos fueron las intenciones políticas ligadas a las ambiciones, a la pretensión desestabilizadora, el golpe al enemigo, la presión para negociar y sacar la mejor partida de cara a las elecciones presidenciales en 2015.

Como hecho social los saqueos en Córdoba (en el resto de las provincias seguí menos la información) son un fenómeno sociológicamente muy interesante, pero crudamente dramático. Mirando lo sucedido recordé pasajes de la estremecedora novela de Émile Zola, “Germinal”, cuando las masas de mineros y sus familias deciden irracionalmente aniquilar a sus opresores. Seguramente habría mucho más que decir, pero no quiero extenderme.

El segundo hecho debió ser motivo de celebración nacional: el 10 de diciembre, treinta años atrás, Raúl Alfonsín asumía la presidencia después de elecciones libres y cerraba el capítulo (o empezaba a cerrarlo, pues sigue abierto de muchas maneras) de una sangrienta dictadura que asesinó 30 mil personas. Entre paréntesis, la democrática presidencia de Felipe Calderón, en un año menos, sumó más de 50 mil muertos en la fallida guerra contra el narco. Aunque hubo festejos multitudinarios en Buenos Aires, en Córdoba, en el resto del país, los hechos de una semana atrás no podían ocultarse.

Cuando mi viaje por estos pagos empieza a terminar, no puedo menos que sentir gratitud y admiración por sus muchas bellezas, pero también reafirmo sus miserias. La argentina es una sociedad polarizada a extremos que fácilmente rayan en la violencia, así en el fútbol, en las calles, en las escuelas, en los medios o en la política. Cuánto ha contenido o incidido la educación es un tema que quisiera documentar, pero no hay tiempo.

Muchas veces he escuchado en estos meses una frase común en México: Argentina es un país rico que tendría que estar mejor. Es verdad, aquí como allá. Juegan en ambos casos nuestras historias políticas y nuestras sociedades. Dictaduras sangrientas, brutales crisis económicas y políticas en los últimos cuarenta años han dejado una Argentina en vilo que sale adelante a pasos más lentos que los deseables y posibles, pero se sostiene de la grandeza de su pasado, de ese pasado espléndido, cuando Buenos Aires era la París de este lado del mundo, no por la arquitectura bellísima, sino por las visiones e inspiraciones de entonces. Se sostiene del orgullo y el coraje, la rabia, a veces, de los argentinos que nacieron aquí o de aquellos cuyos padres y madres llegaron de todos los rincones del mundo.

No puedo sentirme ajeno frente a la violencia y la forma como los políticos argentinos conducen este país; menos por las formas en que los medios provocan una percepción caótica de los hechos, pero conociendo ya a muchos argentinos, no tengo duda de que su capacidad de resistencia y su amor propio les darán la fortaleza para resistir esta y las crisis por venir. Así soportaron una dictadura, así sobrevivieron y derrocaron malos gobiernos, así construirán una nación más justa, generosa y libre. Costará tiempo, pero vencerán.

GRACIAS A EL COMENTARIO

He sido colaborador del periódico El Comentario desde hace más de una década. Mi paso fue, es un hábito gozoso, una disciplina fuera de horarios laborales que implica leer, estudiar, escribir, revisar, corregir y exponerme a la mirada de otros, de quienes siempre se aprende.

Fueron las páginas de este periódico donde se publicaron por primera vez los artículos que formaban parte del proyecto que luego se convirtió en un libro, “Figuras y paisajes de la educación”, que me brindó y sigue regalando alegrías.

Escribir en medios periodísticos para compartir reflexiones breves con lectores no especializados es parte de mi perspectiva pedagógica. Me interesa el intercambio con colegas, pero creo que es una responsabilidad democrática de los académicos la promoción del debate público más amplio, en mi caso, sobre temas educativos.

Tener espacio en medios impresos es un privilegio invaluable. En estos años, en las páginas de El Comentario escribí con libertad de los temas que elegí, en la extensión que decidí y nunca recibí línea de nadie. Debo confesar que sólo una vez un rector, cuyo nombre no viene al caso, me llamó a su despacho para informarme que había recibido una llamada de gobierno del Estado por un artículo, y me dio su respaldo. Al despedirnos su mano abierta me confirmó su sinceridad y el respeto a mi libertad.

Escribir en medios es una oportunidad y es un derecho al que nunca renuncié ni renunciaré. Un año después de haber tomado decisiones trascendentales en mi vida, con la distancia de por medio, con el pausado tiempo para la reflexión, he trazado y confirmado metas para el futuro. En 2014 atisbo inéditos retos profesionales e intelectuales: me dedicaré a nuevos proyectos de escritura y al proyecto de investigación en que laboro.

Para concentrarme en esa agenda de trabajo me alejaré por un tiempo de las páginas de El Comentario. Regresaré cuando sea propicio y lo acordemos con los directivos del periódico. Agradezco el respeto que me brindó todo el equipo, desde Roberto Guzmán, quien me abrió las puertas, a su actual director, Daniel Peláez.

¡Hasta entonces, hasta siempre!

Twitter@soyyanez

DEMOCRATIZACIÓN DEL ACCESO AL CONOCIMIENTO

El 13 de noviembre el Congreso argentino aprobó una ley mediante la cual, las instituciones que conforman el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología están obligadas a poner al alcance de cualquiera el resultado de sus investigaciones, en repositorios digitales de acceso abierto y gratuito.

Expresamente señala la ley que en un plazo de seis meses las instituciones deben construir los repositorios y colocar todos los productos de la investigación financiada con fondos públicos, hecha por investigadores, tecnólogos, ayudantes, profesores, estudiantes, becarios. Los datos primarios de investigación también deben difundirse en un plazo no mayor a cinco años a partir de su recogida.

Con la disposición, los usuarios de las investigaciones científicas y tecnologías podrán acceder a los materiales, descargarlos, copiarlos, distribuirlos o imprimirlos con propósitos científicos, educativos o para el diseño de políticas.

Entre la justificación de la ley destaca la postura contra los monopolios editoriales internacionales que acaparan la producción científica, al mismo tiempo, afirma la inadmisibilidad de que la investigación financiada por la sociedad no pueda ser accesible y se distribuya (cuando ocurre), a través de circuitos reducidos, y que otros investigadores financiados con recursos públicos o en instituciones públicas deben pagar para su acceso.

Una decisión de esa naturaleza es inédita pero bienvenida. Como en Argentina, en México la mayor parte de la investigación se realiza en instituciones públicas, principalmente en sus universidades, con financiamiento también público, pero los hallazgos suelen privatizarse para responder a intereses personales y no en pocos casos para la rentabilidad de organizaciones privadas o empresas que lucrarán con el aporte gestado al amparo de recursos de la sociedad.

La medida es insuficiente para corregir una serie de prácticas perversas en nuestro contexto, pero es un paso adelante en la supresión de inequidades en sociedades democráticas subdesarrolladas, en las cuales falta invertir más y mejor en educación, ciencia y tecnología.

LA COHERENCIA DE LOS PROFESORES

En estos días he recordado las enseñanzas del maestro Paulo Freire sobre las virtudes de los educadores. Una en particular reaparece a cada instante: la coherencia. La coherencia absoluta es imposible, decía Paulo Freire, pero los educadores progresistas tienen la obligación de buscarla. Deben aspirar a la coherencia entre su pensamiento, sus palabras y sus hechos.

La falsedad, la demagogia o la corrupción no son buenas aliadas de la educación. El profesor no podrá mantener en secreto sus razones ocultas, pues los estudiantes, más temprano que tarde, las detectarán y el descrédito será difícilmente revertido.

No se educa desde la impostura. Se puede engañar un tiempo, pero difícilmente a todos durante un ciclo escolar completo, aunque experimentos como el llamado “Efecto Fox” desnudan fragilidades y confusiones entre la buena docencia y la charlatanería.

Pero cuidado, la coherencia no es una virtud a desarrollar sólo en los salones de clases o en los recintos donde se interactúa con los estudiantes. También es una exigencia de la práctica en los actos públicos y en sus expresiones políticas. Por eso es tan difícil. Por eso, probablemente, Freire no postula la obligación de serlo, pero sí de intentarlo. Es una virtud cara, y necesaria de reconocer en quienes la promueven cada día de su vida en el desempeño de la tarea formativa. Por eso es tan deplorable en quienes profieren un discurso y actúan en otros sentidos.

Estos días que corren son, tristemente, abundantes en ejemplos de esa incoherencia que lastima a la educación, a las escuelas y perdió a quienes la practicaron voluntaria e impunemente.

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