Buenas noticias

Recibí un mensaje electrónico de España. Lo escribe Marina, pedagoga a quien conocí durante su estancia de movilidad académica en la Universidad de Colima. Me comparte una buena noticia que quiero extender a ustedes, porque presiento que hay algo relevante que debo contarles.

Marina vino hace algunos años a Colima, con Gloria. Estudiantes de pedagogía ambas, se integraron fácil al ambiente social colimense, mexicano, o por lo menos esa impresión tuve. Inicialmente estarían un semestre y permanecieron un año, luego de recorrer varios estados del país e involucrarse en más de un proyecto social. Creo que en esos meses conocieron más de nuestro país y se solidarizaron con distintas causas sociales como pocos de nosotros. Recuerdo, por ejemplo, que en algún periodo vacacional se fueron a no sé qué entidad con un grupo que construía casas para gente humilde.

Además de excelentes estudiantes fueron amistosas y espléndidas en el esfuerzo con quienes tuvimos la fortuna de trabajar con ellas, en mi caso, dos semestres. El lazo ha permanecido con la distancia y los años, especialmente con Marina. Después de concluir su licenciatura logró un máster interuniversitario en cultura de paz, conflicto y derechos humanos, con un interesante texto final: “La dialogicidad: esencia de la educación como práctica de la libertad en el medio penitenciario”.

En momentos complicados para España, y para los jóvenes españoles, Marina ha conseguido, por méritos propios (y eso es parte de su alegría), empleo en un pueblo de la provincia de Málaga: Torrox-Costa, una población de 10 mil habitantes que se desarrolla gracias al turismo.  Allí, en Torrox-Costa, Marina firmó un contrato por dos meses en una escuela de educación infantil. Ella está feliz por el hecho, como ha quedado consignado, y yo también porque sé que es una pedagoga de enorme vocación y pasión. No sé qué sucederá con el maestro o maestra anterior, o con esa plaza, pero sé, en cambio, que Marina inicia una carrera que la convertirá en una educadora ejemplar, y el director o quien evalúe su trabajo se verá en aprietos cuando termine ese contrato, porque querrán los estudiantes y sus papás que Marina siga laborando con ellos.

Sé, no tengo duda, que el mensaje electrónico de Marina anuncia el nacimiento de una maestra estupenda, por su formación, por su responsabilidad pero, sobre todo, por su pasión y generosidad, en suma, porque reúne las virtudes de los educadores y educadoras progresistas, a las que escribiera Paulo Freire sus memorables “Cartas a quien pretende enseñar”. Marina es de esa estirpe, por eso, bienvenida.

Twitter@soyyanez

Comentarios

  1. sandra dice:

    Un caso de verdadera pasión y vocación, de esos profesionales deberiamos traernos a nuestra universidad 🙂 un abrazo!!

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