El espectáculo de la vejez

Abren el bolso y hurgan para contar el dinero disponible, sin demasiada discreción, como para saber si el menú permite más que café con leche y un par de medias lunas. La austeridad y las carencias son parte del paisaje cotidiano, de la vida rutinaria. Con parsimonia sacan sus pastillas y eligen las que toca a esa hora. Están contentas, acicaladas para la ocasión, para salir a pasear y cenar. Se quitan el suéter y lo colocan en el respaldo de la silla, pues el clima cambió en una semana. Hoy empieza un otoño con sabor a verano. Son dos mujeres de una edad que solo merece respeto, casi veneración. Allí están, en la mesa de al lado. Yo distraído observo el partido de la Copa Argentina entre un equipo de la provincia del Chaco y el popular Boca Juniors. No puedo dejar de verlas. Mi madre tendría su edad, o un poco menos. No alcanzo a escuchar lo que hablan, no debiera ni quiero, además, la música suena más alto de de lo que admite una conversación a dos metros; el ruido de la plaza y de la calla aplastan cualquier intento de intromisión. Las tengo tan cerca que ya siento simpatía. No sé si tienen marido o no, si se fue del país o es uno de los muchos que están un poco más lejos, en las mesas de la plaza, juntos una docena de viejos que también sonríen animados. No sé nada de ellas, por supuesto, pero en algún momento me pasó por la cabeza la idea de disculparme, sentarme en su mesa y pedirles que me contaran de la vida en Córdoba. Mi prudencia es mayor. Por su edad vivieron la infausta época de la dictadura, ahora que en esta ciudad se conmemoran 37 años de esas páginas negras, y la ciudad se apresta a recordar para no permitir otro episodio de aquella indignidad. Quizá por eso, porque lo vivieron aquí o huyendo a cualquier parte, cada mañana, cada tarde o cada noche, el encuentro público, el abrazo sin mirar al lado, la conversación pausada y sin temor es un motivo de celebración. Quizá por eso estas muestras de su vitalidad me parecen edificantes lecciones de vida, cuando la vida inexorablemente se extingue. 

 

Comentarios

  1. Christian D. Renteria Garcia 2.-D dice:

    There is always something to remember.
    Memories are what makes us smile in the sad moments.
    It’s sad to know the past from someone.
    We have to support our friends all the time.

  2. Ana Luz Quintanilla dice:

    Lindo como siempre tu escrito Juan Carlos. Me da un enorme gusto que estés viviendo tiempos diferentes. Te mando un enorme abrazo. Ana Luz

  3. Edsel Barbosa 2"D" dice:

    The elderly people are people
    wisest exist on earth, therefore
    that they know something I do not, and have lived
    much longer than me.

  4. Mario Rendón y Lozano dice:

    Bueno en realidad todo es espectáculo, los viejos, los jóvenes, los hombres , las mujeres, los niños, siempre hay aprendizaje en lo que vemos.
    Que bueno que haya esa capacidad para observar y para sintetizar en un discurso corto lo que se ve y se siente., son textos siempre evocadores y sugerentes.
    Esperamos que siga aprovechando sus momentos en Argentina. Estoy seguro que se trata de un período de enorme riqueza y lo bueno es la actitud esponja que veo mantiene.
    Así qué adelante.
    Mario Rendón
    Colima,10 abril 2013

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