Fin de clases y proyectos

La próxima semana finaliza el periodo de clases en la Universidad y termino una experiencia desafiante. Me correspondió coordinar un módulo denominado “Práctica Pedagógica Intermedia I”, cuyo eje principal es la docencia como actividad formativa en los estudiantes de la licenciatura en pedagogía.

Con el trabajo realizado en colectivo con otros profesores, principalmente con los maestros que imparten el mismo curso, replanteamos el programa y modificamos la propuesta de contenidos y organización.

Habrá tiempo para evaluar los resultados, detectar aciertos, dificultades y ajustar para ocasiones posteriores. Mi balance se va definiendo sin vacilación, y aunque luego he de contrastarlo, las satisfacciones que recibo son desde ya estimulantes.

Además del desarrollo de las sesiones a lo largo de las semanas, de mis apreciaciones colectivas y los intercambios con Rita y Paulina, ayudantes en el curso, hoy tuve la oportunidad de conocer las autoevaluaciones de los alumnos y las valoraciones hechas por los profesores donde este grupo estudiantil hizo sus prácticas entre septiembre y noviembre.

Estoy muy contento por el resultado global, especialmente cuando leo las conclusiones del reporte parcial hecho por los estudiantes, y encuentro no solo el repaso descriptivo, sino torrentes de emoción y alegría por la experiencia que tuvieron al observar un salón durante varias semanas y realizar un par de clases frente a ese grupo.

Contento y motivado. Así voy cerrando este semestre y año.

*

Con la página de hoy concluye el onceavo mes de este ejercicio de escritura que llamo Diario 2015. El final llega. Empiezo a sentir la nostalgia de que se agota el ciclo y no podré repetirlo, o por lo menos no estoy claro que pueda hacerlo, frente a los retos que me propongo en 2016. Tampoco sé si estas más de 350 páginas servirán para otros propósitos o quedarán como testigos del esfuerzo y la voluntad empeñada. No lo sé, y no tengo prisa por saberlo.

Comentarios

  1. Luis Porter dice:

    Veo con interés como en la vida del educador, cuando el camino de la gestión, tan cercano al de la política, por alguna razón se posterga o descarrila, la institución educativa en lugar de perder a un administrador, gana a un buen maestro. Un estudiante de doctorado está trabajando el tema de las trayectorias, y descubre que en una cultura política tan contaminada como la nuestra (México), los avatares que sacan de la jugada a posibles “líderes” abren espacio para la renovación intelectual, la introspección, y el florecimiento de los mejores valores del maestro,que es acercarse a los jóvenes y colegas para contribuir con su energía creativa.

Deja tu comentario