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EDUCAR EN MOMENTOS DE PERPLEJIDAD

Posted by Juan Carlos Y谩帽ez Velazco

Paulo Freire, el m谩s universal de los educadores que Am茅rica Latina ofreci贸 al mundo, afirmaba que la reflexi贸n sobre la pr谩ctica es una condici贸n vital para el desarrollo de la vocaci贸n pedag贸gica. No tengo ninguna duda. En especial, en momentos en que la docencia experimenta problemas; problemas como hubo permanentemente, pero que hoy son muy graves porque el contexto es m谩s hostil para educar. Perm铆tanme una peregrinaci贸n por lugares comunes.

Pareciera que la educaci贸n perdi贸 el rumbo, como asegura coloquialmente la fil贸sofa espa帽ola Victoria Camps. Los discursos cacarean que vivimos en la sociedad del conocimiento, pero las se帽ales son inequ铆vocas: en nuestras sociedades vivimos en una sociedad contra el conocimiento, afirma Guillermo Jaim. Y las muestras son abundantes: los medios informativos fustigan a los maestros y a las escuelas p煤blicas por los resultados de los ni帽os en los ex谩menes internacionales, como si la escuela tuviera el cometido de preparar estudiantes que respondan ex谩menes de opci贸n m煤ltiple. Adem谩s, muchos de esos mismos medios son c贸mplices de los males y no tienen una propuesta pedag贸gica edificante. Televisa, por ejemplo, ha disparado y sigue disparando a la cabeza de los maestros, pero con las otras manos sostiene programas como 鈥100 mexicanos dijieron鈥; o convirti贸 a un esperpento, como Laura en Am茅rica, en su estandarte moral y emocional.

Un contexto social que no educa positivamente, que deseduca, o que educa con los ejemplos de la violencia, la inseguridad; con la polic铆a rebasada en las calles, con los padres que no tienen empleo y ni帽os que deben trabajar. Con una pobreza lacerante consumiendo a m谩s de la mitad de la poblaci贸n. Un pa铆s en donde el derecho universal, humano y constitucional a la educaci贸n se ve coartado por m煤ltiples condicionamientos. Porque no estudian todos los que deber铆an, porque los que ingresan no culminan, y muchos de los que terminan no obtienen una buena formaci贸n, porque los que concluyen no tienen un empleo. Un pa铆s en el que cada a帽o m谩s de un mill贸n de j贸venes y adolescentes son expulsados de la secundaria y el bachillerato.

Un pa铆s donde los estudiantes con doce a帽os de escolaridad no son aceptados en las universidades, dejando un contingente numeroso pr谩cticamente sin expectativas: entre ellos los llamados ninis, expulsados de la escuela y el mundo laboral. Una naci贸n con innumerables deudas, tantas, que masificamos la triste historia de la c谩ndida Er茅ndira y su abuela desalmada, la excepcional novela de Garc铆a M谩rquez.

Sin embargo, en ese mismo contexto que poco educa o que deseduca, es posible educar, hacer de la educaci贸n una misi贸n de transformaci贸n social; y de la escuela una organizaci贸n que ense帽a y aprende. Pero no se logra con discursos demag贸gicos un 15 de mayo. Es con trabajo, con actividad intensa de quienes toman decisiones, de quienes deciden presupuestos, de quienes dirigen el sistema educativo, pero tambi茅n es una tarea que los educadores debemos realizar colegiada y cotidianamente. Creo, estoy convencido, que no se trata de mejorar aunque sea un poquito la educaci贸n; se trata de educar de otra forma, evolucionando nuestros marcos mentales para imaginar otras escuelas, otros modelos posibles de educaci贸n.

Miguel 脕ngel Santos Guerra escribe que los maestros somos como la tripulaci贸n de un barco, preocupada por lanzar m谩s carb贸n a las calderas, sin atender a la direcci贸n del nav铆o. Las planeaciones son a corto plazo y siempre hay urgencias, pero los cambios trascendentes demandan paciencia y persistencia, no son inmediatos y precisan espacios para la reflexi贸n y la participaci贸n democr谩tica.

Es necesario revertir las prioridades. Los profesores deben planear y actuar, pero con la reflexi贸n como quehacer cotidiano y dial贸gico. La docencia requiere el sustento de tres pilares: debe ser intelectualmente exigente, emocionalmente apasionante y profundamente 茅tica. Porque no se forman profesores apilando grados acad茅micos, ni capacit谩ndolos con un arsenal de t茅cnicas. Es m谩s un arte que una ciencia. 驴Lo comprenderemos a tiempo, en momentos de perplejidad?

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