Cuaderno

Hijos mejores que padres

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

Era semana de ex√°menes. Ocurri√≥ algunas lunas atr√°s. No s√© por qu√© volvi√≥ a la memoria hoy, n√≠tida como ayer. Viaj√°bamos Mariana Bel√©n y yo solos en el auto, destino a su escuela. Sin despegar la vista del tr√°fico, antes de la puesta del sol, interrump√≠ el silencio sereno: ¬Ņestudiaste para el examen? S√≠, me dijo, dubitativa, sin convicci√≥n, elusiva. Conozco el tono de sus palabras. La mir√© los instantes que me permit√≠a el arroyo vehicular y repet√≠ la pregunta como el pap√° duro a su hija: ¬Ņestudiaste o no? El √©nfasis y repetici√≥n la enfadaron, sin mirarme desenfund√≥ la respuesta m√°s feroz: s√≠, estudi√©, pero no s√© por qu√© debemos estudiar para los ex√°menes; ¬Ņno s√© supone que los ex√°menes sirven para demostrar lo que aprendimos en un bimestre? Sigui√≥: ¬°Qu√© f√°cil! Algunos no estudian todo el bimestre y una tarde antes se ponen a estudiar, memorizan y sacan buenas calificaciones, luego, al d√≠a siguiente, ya lo olvidaron.

El azoro me enmudeci√≥. Explot√≥ con nuevos aguijones: ¬Ņpor qu√© tiene que ser as√≠?, ¬Ņimporta un d√≠a o todos?, ¬Ņt√ļ estudiabas tambi√©n para el examen o todos los d√≠as? Su discurso, entre signos de interrogaci√≥n y afirmaciones, se desgran√≥ en cascada. Me observaba traviesa esperando reacci√≥n. Apenas cruzamos miradas. Tienes raz√≥n, le dije. No habl√© m√°s. Pens√©: el d√≠a que una maestra poco inteligente la enfade no tendr√© m√°s camino que expulsarla o amenazarla cuando se agoten argumentos. Segu√≠ la ruta.

Estoy convencido de que los hijos, como los alumnos, deben superar a los pap√°s y maestros. Pero no es tan f√°cil. Nosotros tuvimos facilidades laborales hoy inexistentes; adversidades hubo antes como ahora, y ellos gozan condiciones favorables, al mismo tiempo que competencias y aislamiento que los hace menos solidarios. A nosotros, como a nuestros padres, nos preocupaba el futuro de los hijos, pero a veces nos equivocamos queriendo facilitarlo, tanto, que perdemos de vista que los p√°jaros vuelan por la fuerza de las alas y no por el empuj√≥n. Los padres somos sindicalistas furibundos de los hijos, les da√Īamos independencia y capacidad de enfrentar desaf√≠os.

No fui mal alumno nunca, pero los logros de Mariana Bel√©n en los primeros a√Īos ya superaron los m√≠os. Ella, como su hermano, como los ni√Īos de hoy, tienen potencial enorme y condiciones propicias. Lo pienso esta noche, cansado por la larga jornada laboral, sonr√≠o casi hasta las l√°grimas, con la alegr√≠a de estar cumpliendo mi parte y forjando el anhelo de lograr hijos mejores que padres.

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