Navego en simultĂĄneo las pĂĄginas de tres libros sin conexiones entre sĂ: El Arca de NoĂ©. La escuela salva del diluvio (una recopilaciĂłn de artĂculos periodĂsticos de Miguel Ăngel Santos Guerra), la biografĂa de Leonard Cohen (de Alberto Manzano) y otro colectivo sobre el periodismo digital.
PodrĂa parecer un disparate, con tan poco tiempo para leer por quĂ© sĂ, dividirlo entre tres. Tal vez lo sea. Lo es. Pero no tengo problema en admitirlo. En cada uno de los textos hurgo gozoso, busco otras perspectivas, sin el deseo de encontrar nada particular.
Me habrĂa gustado terminarlos ya, surfear otras pĂĄginas. Luego me detengo: Âżpara quĂ©? Si aquĂ hay motivos interesantes, ideas inteligentes, razones lĂșcidas. Entonces avanzo lento. Sin prisa, con el tiempo que me dejan los compromisos laborales, los domĂ©sticos, la crianza infantil. Y asĂ, llego al fin de semana pensando que, tal vez, vea el final de alguno. Y si no, quĂ© mĂĄs da. HabrĂĄ que continuar esta tarea sin fin que solo tiene sentido porque no tiene punto final.
