Hay personas que recuerdan los mundiales por los goles. Otras, por las camisetas, los estadios o las canciones oficiales. Los más privilegiados, por los trofeos que conquistaron sus selecciones.
Pasé algunas horas de la tarde frente a la pantalla. Es poco común, pero el agotamiento dictó prisión preventiva en la cárcel del ocio. Vi primero el documental producido por Michael Moore y
A veces corro sobre las páginas y luego, cuando paro, me pregunto qué leí. Con frecuencia no lo recuerdo. Me regreso al último punto en la memoria o cierro para mejor ocasión; en ocasiones,
Desperté de madrugada, más temprano que de costumbre entre semana. El cuerpo es sabio, para bien y para lo que sea. Me había dormido temprano, así que cuando el reloj vital marcó las horas
Al silbatazo del árbitro solo seguí viendo la televisión el tiempo que tardé en recoger mi taza con restos de un café frío. Después del beso de los presidentes, chau. Mi candidato a la Copa
