Ser autor, luego existo

En un libro de Javier Marías sobre fútbol, al que sólo objeto su soberbia madridista, el autor nos recuerda que en la antigüedad los creadores con frecuencia no firmaban sus obras: “Las catedrales románicas y góticas no suelen ser de ningún arquitecto concreto, no sólo porque se construyeron a lo largo de decenios o centurias y bajo la dirección de diferentes maestros, sino sobre todo porque se consideraban un proyecto común y compartido, en el que lo menos importante era lo que hoy entendemos por autoría”.

Dicha práctica, por supuesto, originó problemas con la autoría y a veces se confunde o ignora quién fue el talentoso que los creo.

Hoy el mundo universitario se erige en las antípodas de aquella práctica. Se escribe su nombre a cada espacio por donde se pasa, para la “certificación de la calidad”, como una exigencia burocrática, para ganar puntos en un programa de productividad, previa demostración de que allí estuvimos, fuimos invitados, hablamos, escribimos o participamos.

El afán credencialista de la vida universitaria mexicana –no sé si en otros lugares del mundo se sofisticaron más tales mecanismos- introduce, como ya es natural, prácticas perversas documentadas con cierta profusión. Sólo un ejemplo: nos reunimos cuatro, cada uno escribe un “paper” y al final, todos tenemos cuatro publicaciones. Sin ensuciarnos las manos y sin esfuerzos excesivos multiplicamos nuestra productividad. La honestidad intelectual es punto y aparte, o mejor dicho, es capítulo cerrado.

Cuán extendida está la práctica que comento no lo sé, pero no es invisible y muchos autores ya dieron cuenta de ello con sentido crítico. Que hoy se produce más que nunca no hay duda. Que hoy tenemos más doctores que nunca es inobjetable. Pero no sé si todo eso, que no es poco, nos hizo mejores académicos, mejores profesores, más íntegros y más cultos. ¿O no se trataba de eso? @soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    En la década de los 60s y 70s había un grupo de rock que para mi era mucho mejor que los Beatles (tan simplistas) El grupo era “The Moody Blues” Una línea de una canción famosa decía”

    “Pienso, por lo tanto existo–creo”

    !Piénsalo¡

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