Flaquezas de nuestra democracia

El conflicto en la Federación de Estudiantes Colimenses evidenció dos de los rasgos menos edificantes de nuestras sociedades. Por un lado, el poco respeto o, incluso, el desprecio a los jóvenes por considerarlos dependientes, inmaduros y manipulables. Como si ser joven fuera un mal que sólo alivia el paso de los años. No. La juventud no es depositaria de todos los males de la sociedad. Personas inmaduras, irresponsables, manipulables o flojas existen a los 30, 40 o 50 años.

Bajo ese concepto despectivo se descalifica lo que son capaces de hacer, pensar o expresar quienes atraviesan esa etapa vital que coincide, en un segmento social privilegiado, con la enseñanza universitaria.

El segundo defecto es la intolerancia, que expresa la incapacidad para entender que el mundo es hoy más heterogéneo, que no hay verdades absolutas, ni amos y súbditos. El intolerante niega la dignidad a las otras y otros que visten de otra forma o piensan diferente.

La intolerancia, como el menosprecio, ven a sus contrincantes como sujetos sin inteligencia y con escasa calidad moral. Para el intolerante sólo hay un ciudadano de primera: él. El problema es de raíz profunda y difícil de erradicar; requiere un esfuerzo de la escuela además de otras instituciones sociales, como la familia, el Estado y los medios.

Percibir a los jóvenes como una suerte de discapacitados sociales y descalificar a quienes piensan distinto son, entre otros, obstáculos que debemos salvar para que nuestra democracia se convierta en una forma de vida y no sólo en una coartada electoral.

Fuente: Ángel Guardián

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    Precisamente, para capacitar, primero hay que participar. Pero es la participación DIRECTA, propositiva y democrática. Sin embargo, las personas o grupos que tiene algo que ganar o perder se radicalizan y tratan siempre de jalar a las personas por su lado con argumentos que explotan los miedos y la falta de preparación de la gente. De nuevo, un gran tema de discusión. ¿Cómo capacitamos a un pueblo que en realidad nunca ha conocido la democracia? ¿Como participamos a estos millones de personas sin la manipulación que caracteriza el proceso democrático en casi todo país? Quisiera yo tener la sabiduría. Te juro que me dormiría por lo que resta de mi vida abajo de una parota y en pobreza para tener ese don. Pero mientras por lo menos me se hacer preguntas….frustrado casi siempre por las contestaciones que se ocultan atrás de mi propia ignorancia y un velo que no me deja ver.

  2. Arthur Edwards dice:

    Para mi, me parece una cosa más compleja todavía. Creo que se trata de inclusión, el estatus quo vs. cambio, de ambición, intereses y algunas elementos que hablan de lo peor de la condición humana. Uno a veces ya ni sabe en que pensar.

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