Vuelta al trabajo

La pandemia en Colima sigue incrementando la contabilidad de infectados y fallecidos. Aunque la primera prioridad es la vida, la salud de todos, en las calles se cruzan el analfabetismo ciudadano y la ineficacia gubernamental.

Ayer se terminaron las vacaciones para la comunidad académica de la Universidad de Colima. Volvimos a las tareas del quehacer universitario. La gran mayoría lo haremos desde casa. Las aulas, las oficinas y nuestros cubículos seguirán vacíos. La justificación es evidente.

Los profesores e investigadores ya comenzamos, como las autoridades. Pronto empezaremos el trabajo colegiado para el semestre siguiente.

Aunque la Universidad fue pionera en varias materias tecnológicas, en México y la región, no logramos incrustarla en los planes de estudio o en las prácticas de enseñanza. No de manera suficiente.

Hoy el desafío es enorme. Como para todas las universidades. En muy poco tiempo tendremos que migrar a modalidades distintas, que ya ensayamos entre abril y junio, con buenos y no tan buenos resultados.

Esa experiencia es valiosa. Debemos aprender de ella, valorar aciertos, errores y reconocer las difíciles condiciones de muchos de los estudiantes. Sobre esa base será posible atisbar caminos para orientar los procesos formativos por venir.Tres retos, por lo menos, aprecio en el horizonte de la Universidad: primero, lograr que los estudiantes sigan en las escuelas, que nadie se quede fuera, porque si el abandono escolar es cruel, ahora podría ser implacable y con efectos irreversibles. La historia nos marca. Por cada cien niños que ingresan a la escuela primaria, sólo 24 egresan de las universidades. Tenemos que parar esa sangría, y la pandemia es pólvora para esos fuegos.

En segundo lugar, debemos construir proyectos pedagógicos adecuados a cada circunstancia, que recuperen los contenidos y objetivos más valiosos de los planes de estudio, evitando las tentaciones baratas y trazando itinerarios metodológicos factibles.

Por último, que seamos capaces de diseñar esquemas de comunicación efectivos, entre estudiantes y profesores, profesores y directivos. Comunicación y acompañamiento emocional son más indispensables que nunca.

El imperativo es claro: en momentos de perplejidad es de las universidades de donde cabe esperar algunas luces que iluminen el paisaje.

Es de las universidades de donde tenemos que esperar mejores resultados en un contexto como el que enfrentamos, porque en ellas, se congregan muchos de los hombres y mujeres con las más altas formaciones escolares, por tanto, quienes mayor compromiso social tienen con los otros.

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