De la estupidez a la locura

El 19 de febrero de 2016 Umberto Eco concluyó el viaje terrenal. En la fecha, entre las profusas noticias, me enteré que había preparado una selección de artículos periodísticos para un nuevo libro; no pudo verlo impreso. Si no sucede un hallazgo extraordinario, es la obra póstuma. Se llama De la estupidez a la locura. Cómo vivir en un mundo sin rumbo (Lumen, México, 2016).

El libro es una compilación de artículos escritos durante quince años. En ellos, el polifacético autor de El nombre de la rosa, Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura y Tratado de semiótica general, entre tantos, nos heredó una última demostración de su ingenio juguetón.

Al Eco ensayista lo tengo como referencia en el aprendizaje del oficio. Es contundente, sólido de argumentos, irónico sin estridencias, humorista donde cabe, espléndido en el estilo, original en ideas y enfoques, siempre documentado. Es un maestro para desmontar y rearmar. Además, si era necesario, confirma que escribir en prensa no es actividad menor ni del subdesarrollo intelectual.

En la recopilación que se distribuyó en México a finales del año pasado, Eco ofrece un conjunto de coordenadas para entender algunos de los vericuetos por los que discurre la sociedad líquida que vivimos, la misma que entronizó hasta el delirio a Rubí y su fiesta de quince años, o que se solaza en futilidades que descolocan los mapas de la relevancia.

De la estupidez a la locura no es solo el título del libro, sino tesis para comprender el presente y avizorar lindes del futuro. Adviértase, sin embargo, que sus pretensiones son simples en apariencia: “Pero en el espacio de una columna, no se hacen reflexiones filosóficas en profundidad”.

Los dardos de Eco son filosos y apuntan a certezas o lugares comunes. El repaso a algunos de los títulos de sus artículos es muestrario: Católicos estilo libre y laicos santurrones, Dios es testigo de que soy tonto…, Tuiteo luego existo, ¿Lo bello es feo y lo feo es bello?, Una generación de alienígenas, ¿Adónde enviamos a los poetas?, ¿Para qué sirve el profesor?, Esos putos rayos cósmicos, Tragarse el móvil, Maldita filosofía, ¿Harry Potter perjudica a los adultos?; ¿Racista yo? ¡Pero si es él, que es negro!; Dennos algún muerto más.

De sus páginas finales extraigo este párrafo: “Ahora bien, me parece que Saul Bellow escribió una vez que, en una época de locura, creerse inmunes a la locura es una forma de locura. Entonces, no se crean a pie juntillas lo que acaban de leer”. Creo que es verdad. Mejor lean el libro y cada cual su juicio.

Deja tu comentario