DE LIBROS Y LECTURAS

En estos días dos actividades concentran mi tiempo y preocupaciones: la revisión de los detalles finales del libro colectivo que coordino, sobre el treinta aniversario de la Facultad de Pedagogía, y la preparación del curso para el inminente ciclo escolar.

A pesar de ellas, o quizá por eso, hoy me distraje desde temprano con nuevas lecturas. Dos libros comencé. Temprano, Darse a la lectura, de Ángel Gabilondo, filósofo y profesor español, ministro de educación con el último gobierno del Partido Socialista Obrero Español, y recientemente candidato a la alcaldía de Madrid. Sus primeras páginas son una promesa que confirmaré en próximos amaneceres.

En la pausa de mediodía emprendí la lectura de Fluir. Una psicología de la felicidad, de Mihaly Csikszentmihalyi. Lo único ingrato es pronunciar mentalmente el nombre del autor, croata de nacimiento pero de nacionalidades estadounidense y húngara.

No sé explicar (ni importa, en realidad) la arbitraria elección. Supongo que se trata de la natural asociación entre diversificar y divertir.

Probablemente por eso aguanté sin mella en el ánimo (y sin exabruptos en esta página) las declaraciones del flamante ex alcalde de la ciudad y del vocero de la diócesis colimense. El primero, anunciando su cometido verbal de que la Federación rescate a los municipios y a los estados del desastre financiero que dejaron pésimas administraciones, como la suya. Del vocero poco puede esperarse. Señores así no han entendido el mensaje del Papa o el ejemplo de su vocación. O tal vez es que tiene arraigado el sempiterno lugar de la jerarquía respecto al gobierno y los pobres.

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