EN NOMBRE DEL ESCÁNDALO

En el deporte profesional, como en muchos aspectos de la política, la desmesura gana la partida. Y pareciera que a mayor altura o jerarquía, menores son los equilibrios. En los dos ámbitos la codicia tira la carreta, su contenido y los bueyes.

En el deporte se anuncia con grandes despliegues en la prensa (un sector siempre puntual para magnificar delirios banales) que pronto se efectuará la “pelea del siglo”. ¡Háganme el favor! En mayo de 2015 ya está pandilla del lucro decidieron por los otros 85 años y los pasados. ¡La pelea del siglo! Es un caso, de otros ejemplos corrientes.

Con la política ocurre algo semejante, o distinto pero con fondo común: convencer a la mayor cantidad posible de personas de las virtudes, obras y milagros de su candidato, candidata. Lo peor, creo, es que en uno y otro caso cumplen el cometido de vender ilusiones y espejitos en oropel que se abrillanta con millones de dólares.

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En el juego político hay indeseables, aunque la legalidad actual les ampare y encuentren votantes que les apoyan. No deja de sorprender lo poco que cuentan los principios para los principales partidos cuando les tienta la rebatiña electoral y el oportunismo.

Fernando Savater, ¡No te prives! Defensa de la ciudadanía.

Comentarios

  1. Balvanero dice:

    Buena noche Juan Carlos, seguramente recordarás, aquél título que se le otorgó a un portero español, en el delirio vociferante ante los micrófonos: el portero del Siglo XXI; sabes la historia.

    Saludos

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